En el verano de 2008, falleció, a los 80 años y estando en libertad, Jorge Isaac Anaya, el almirante que desató y condujo la guerra de Malvinas, donde murieron 649 soldados argentinos, más 400 que se suicidaron al volver. Anaya integró la tercera Junta Militar de la última dictadura junto con el general Leopoldo Galtieri y el brigadier Arturo Lami Dozo. Desde noviembre de 2006, cuando el juez federal Sergio Torres ordenó su detención, una serie de oportunos infartos le evitaron el mal trago de pisar Tribunales. Estaba acusado por 266 casos de secuestros y torturas en la ESMA.

El sacerdote Luis Alfredo Anaya es sobrino del almirante fallecido. Es sacerdote. Condujo la sede Paraná de la Universidad Católica Argentina y desde 2016 está como capellán del Hospital San Martín. Este miércoles está citado como testigo en el juicio al cura Justo José Ilarraz por los abusos en el Seminario Arquidiocesano Nuesra Señora del Cenáculo. El excura José Carlos Wendler lo señaló como uno de los encumbrados miembros del clero que se opusieron a la entrega de una carta, en 2010, al entonces arzobispo Mario Maulión poniéndolo al tanto de la situación de Ilarraz, y pidiendo que se lo denuncie en la Justicia.

La carta finalmente se presentó en septiembre de 2010, y quince días después, Anaya lo citó a Wendler para recriminarle esa acción. Anaya, claro, nunca estampó su firma en ese texto. “Uno de los temas abordados con gran preocupación en estas reuniones de Decanato es el relativo a lo abusos cometidos por sacerdotes a menores confiados a su ministerio. Sobre todo nos preocupa la creciente notoriedad que uno de los casos está teniendo entre la gente de nuestras parroquias, el del p. Justo Ilarraz, quien fuera formador en el Seminario menor a principios de la década del 90”, decía aquela carta.

La primera vez que declaró como testigo, en la etapa de instrucción de la causa Ilarraz -que se inició en 2012 y que acumula la denuncia de siete víctimas de abuso y corrupción de menores-, Anaya dijo que se enteró de los hechos “por los medios de comunicación social, que fuera de eso, no tiene conocimiento. Que conoce a algunas de las víctimas que se mencionaron, pero nunca habló con ninguna de ellas sobre estos hechos porque los desconocía. Sí tuvo conocimiento, no de los hechos pero sí de una solicitud vinculada al sacerdote bajo querella, denunciado, en el Decanato III, que se había presentado a la firma de los sacerdotes presentes una carta en la que se solicitaba del obispo Maulión mayor conocimiento acerca de la situación del padre Ilarraz y eventualmente, preguntar a la Santa Sede si no era necesario adoptar una actitud nueva en la diócesis ante el cambio de legislación vinculado con posibles delitos sexuales por parte de los sacerdotes. Ese fue su conocimiento, de la carta; no de los hechos”.

La carta nunca la vio ni la firmó, que a la fecha no la conoce y obviamente no la firmó porque no estuvo en la reunión donde se solicitó la firma. De su contenido sabe por los dichos del vicario parroquial.

Anaya sin embargo fue docente en el Seminario, contemporáneo con Ilarraz, que fue prefecto de disciplina entre 1985 y 1993. En la Justica, contó que fue fue docente de Teología Moral, ayudante de clases, entre 1985 y 1988. En el año 1988 hasta fines de 1992 estuvo en Roma estudiando, y regresó a la diócesis en 1993 cuando fue designado docente de Teología Moral del Seminario Mayor y Director Espiritual externo.

La actitud que tuvo Anaya respecto del caso Ilarraz también fue reprochada por el sacerdote Leonardo Tovar, que hizo públicos los gestos de encubrimiento de buena parte del clero paranaense. “Tuve que renunciar como decano, como miembro del consejo presbiteral y el padre Luis Anaya, que me había pedido que dé clases en la UCA, me llamó para decirme que no estaba bien lo que hacía con el caso Ilarraz, y no me convocó más para dar clases”, señaló Tovar.

Anaya declara hoy junto a un grupo de testigos: María Zelmira Barbagelata Xavier; María Eugenia Londero; Liliana Dalmira González; Elizabeth Fátima del Valle Cabrera; Roxana Patricia Lescano; y además se conocerán las declaraciones por escrito de los obispos Juan Alberto Puiggari, Estanislao Karlic y José María Rossi.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.