Es docente, integrante de la Asamblea Más Ríos Menos Termas y hasta el sábado conductor de un programa folclórico en una radio de su pueblo. A Elio Kohan las cosas se le complicaron en Colonia Avigdor desde que resolvió encabezar las denuncias contra una empresa vinculada al ministro de Ambiente de la Nación, Sergio Bergman, por irregularidades y pruebas de contaminación. Presiones, amenazas y censura en un pueblo de 500 habitantes.

Este sábado, Elio Kohan padeció otra consecuencia de su activa militancia ambiental: sin ninguna otra explicación que un cambio repentino de programación, se quedó sin su espacio radial que conducía desde 2014 y ya contaba 111 emisiones. Panza Verde Bien Tagüe se quedó sin aire, por las mismas razones que Kohan recibe presiones, en su teléfono, de modo frecuente: la cruzada ambiental contra la empresa vinculada al ministro de Ambiente de la Nación, Sergio Bergman.

“Elio recién hablé con el hermano de Sergio y me dijo que estamos peligrando a quedar sin trabajo, ¿qué te pasa che?”

Eso se lee en uno de los mensajes recibidos por Kohan. La dinámica de las presiones, que proviene de la industria láctea perteneciente a la Fundación Raíces relacionada con Bergman, es así de clara: los propios trabajadores terminan por buscar el modo de intimidar a Kohan frente a la amenaza de los empleadores de “cerrar todo” como consecuencia de las denuncias formuladas.

“Lo único que te digo es que ellos son dueños de cerrar y despedir a los empleados, nadie los puede obligar”, dice otro de los textos recibidos por el denunciante.

INFIERNO GRANDE.

El miedo da vuelta por Colonia Avigdor, un pueblo del departamento La Paz, constituido como Junta de Gobierno de segunda categoría, con unos 500 habitantes. Es miedo a perder el empleo y miedo a la ira de un funcionario nacional.
“El día que en los medios salió publicado un fallo a favor de la Asamblea (Más Ríos Menos Termas) respecto de otro caso -una fumigación aérea fuera de los límites establecidos por la ley-, ese mismo día desde la Fundación Raíces mandaron a levantar firmas en apoyo al ministro diciéndole a la gente que por culpa mía se iban a caer un montón de proyectos como de cloacas, viviendas, porque el ministro estaba ofendido entonces debían darle el apoyo”, recuerda Kohan.

El conflicto comenzó antes, pero se visibilizó el 2 de febrero de este año cuando la Asamblea Más Ríos Menos Termas, de la que Kohan es vocero, denunció ante la Secretaría de Ambiente de la Provincia “el vertido exponencial de residuos tóxicos por parte de la industria láctea perteneciente a la Fundación Raíces, ubicada en Colonia Avigdor, a un arroyo, cuyo curso de agua corre a unos pocos metros de las viviendas de vecinos de la localidad, viviendas que se encuentran ubicadas frente a la industria”.

En aquel texto se indicaba que “en reiteradas ocasiones, los damnificados solicitaron ayuda a las autoridades de dicha fundación, quedando las respuestas en sólo promesas. En el lugar es continuo el olor desagradable, sobre todo los días de altas temperaturas, y si a esto le sumamos que en tiempo de grandes lluvias el caudal aumenta, llegando muy cerca de sus viviendas, se crean condiciones realmente alarmantes”.

Frente al reclamo, el Estado labró un acta de infracción el 28 de marzo y se dio un plazo de 25 días para que la empresa presente las condiciones necesarias, junto a un estudio de impacto ambiental, para otorgarle o no certificado de aptitud ambiental. Es decir, la empresa vinculada a Bergman estaba en falta y según los ambientalistas permanecen en la misma condición porque “mintieron al organismo provincial y siguen contaminando”.

QUÉ TIENE QUE VER BERGMAN.

En Avigdor hizo pie, hace quince años, la Fundación Judaica, una organización que nació impulsada por el rabino Bergman. Fue la plataforma de su lanzamiento a la actividad social. Bergman también ejerció como director ejecutivo de la Fundación RAICES (Red de Acciones e Iniciativas Comunitarias por la Empresa Social).

La Fundación Judaica desarrolló en Avigdor una colonia fundada por la inmigración judía, un trabajo de promoción social, creó lazos con distintas organizaciones sociales y dio forma a un proyecto productivo, que integran un tambo y una fábrica de quesos.
Del proyecto productivo en Avigdor, Bergman escribió, el 2 de septiembre de 2015 en su muro de Facebook, que se trata de un “claro ejemplo de conjugar solidaridad y cambio social”.

“Allí se desarrolla este emprendimiento que tiene gestión, genera trabajo y es un modelo para ser replicado en cualquier parte del país. Colonia Avigdor es una localidad del departamento La Paz, en la provincia de Entre Ríos. Es la última colonia de inmigrantes judíos creada por la organización filantrópica liderada por el Barón Hirsch. Conformada en sus inicios por inmigrantes judíos alemanes que escapaban de los horrores del nazismo, la Colonia creció y se desarrolló en sus primeros años con el esfuerzo de esas familias que vieron en nuestro país un refugio y un lugar donde poder desarrollar sus vidas en libertad”, explicó.

Con el correr de los años Colonia Avigdor fue quedando, como tantas otras colonias, vacía de gente y de proyectos. “En ese contexto, Fundación Judaica, desde el acompañamiento comunitario y el desarrollo junto a la comunidad local de proyectos productivos, turísticos y sociales, posibilitó una refundación de Colonia Avigdor”, subrayó Bergman.

“El campo de deportes como herramienta de inclusión social, permitió el acercamiento de la población infantil y juvenil de Avigdor y zonas aledañas, a ámbitos de desarrollo personal a través del deporte. La colaboración y el apoyo constante a las escuelas de la zona, en lo material y lo pedagógico, es también parte de la tarea habitual de Judaica en la zona”, reseñó.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora