El secretario privado del arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, se encamina hacia el juicio oral.

El fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull confirmó a Entre Ríos Ahora que el jueves 21 firmó el pedido de remisión a juicio de la causa por falso testimonio que involucra al cura Mario Gervasoni.

La causa, un desprendimiento de la investigación sobre los abusos y corrupción de menores del cura Justo José Ilarraz en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, se había abierto en 2015, y avanzó en forma paralela.

La actuación judicial que tiene seriamente comprometido al secretario de Puiggari avanza sobre una hipótesis: Gervasoni no contó en la Justicia todo lo que sabía cuando fue citado como testigo, y por eso se le abrió una investigación por falso testimonio.

La Fiscalía había demorado la remisión a juicio de la causa Gervasoni al aguardo de la resolución de la investigación Ilarraz. El 21 de mayo último, Ilarraz fue condenado a 25 años de prisión al hallarlo culpable un tribunal de los delitos de corrupción de menores agravada (cinco hechos) y abuso deshonesto (dos hechos), aunque mientras ese fallo condenatorio no quede firme, cumple prisión preventiva bajo la modalidad de arresto  domiciliario.

El fiscal Ramírez Montrull estuvo al frente de la causa Ilarraz entre 2012 y 2018, y ahora se abocó de lleno a lo que en Tribunales ya se denomina como la “Causa Ilarraz II”. Un primer desprendimiento es la investigación sobre el cura Gervasoni, a quien se le endilgó el delito de falso testimonio por no haber contado durante la etapa de instrucción todo lo que sabía.

Gervasoni fue citado como testigo en el juicio a Ilarraz el 4 de junio, pero luego fue desistido por disposición del tribunal -que integraron Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel- a pedido de los abogados defensores del sacerdote, Miguel Cullen y Guillermo Vartorrelli.

 

El secretario privado de Puiggari primero declaró en la investigación diocesana que encargó el ahora cardenal Estanislao Karlic, en 19954.

En Tribunales, Gervasoni dijo que supo que se hicieron actuaciones diocesanas. “Si mal no recuerdo las fechas, se comenzaron en el año 1995, creo. Es lo que sé. Lo sé porque en el año 1995 se me pide a mí un testimonio de si había visto alguna conducta inusual o algo raro que haya visto en ese tiempo, a lo cual yo respondo que no, que no percibí nada inusual o fuera de lo común.Me pidió que declarara en esa época el padre Puiggari y la declaración la hice en el Seminario, porque yo en esa época todavía estaba allí”.

“La declaración la hice por escrito y  se lo di al padre (Juan Alberto) Puiggari. Se nos  nos pidió que seamos reservados. Por mi manera de ser, nunca lo comenté porque no me parecía que correspondiera comentarlo”, contó.

La Justicia le abrió una causa a Gervasoni después de que el 8 de abril de 2015 acudiera a Tribunales a prestar testimonio como testigo en la causa que investiga los abusos en el Seminario.

Esa vez, Gervasoni no contó todo lo que sabía, según entendió la Fiscalía.

La causa por falso testimonio avanzó, en forma paralela al expediente principal del caso Ilarraz.

El miércoles 18 de noviembre de 2015, Gervasoni estuvo en Tribunales por esa investigación en su contra, pero se abstuvo de prestar declaración.

La actitud de Gervasoni, además, quedó en evidencia en un fallo que emitió a finales de abril de 2015 la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ), cuando rechazó el pedido de prescripción de los delitos que se le imputan a Ilaraz, planteado por su entonces abogado defensor, Juan Ángel Foernerón.

En su voto, el exvocal Carlos Chiara Díaz sostuvo que es “factible asimismo que los límites de esta investigación” no sólo “podrá ampliarse con el aporte de otros damnificados y denunciantes que suministren nuevas evidencias, tal como lo afirman los representantes del Ministerio Público Fiscal, sino que podrá enriquecerse en el aspecto fáctico con el descubrimiento de otros delitos conexos a cargo de otros imputados, partícipes o encubridores, tal cual se insinúa y concreta de lo requerido por el Agente Fiscal de la ciudad de Paraná, Juan Francisco Ramírez Montrull, quien solicitó por ahora a la señora jueza de Transición medidas sólo contra Ilarraz, pero también la remisión de testimonios de algunas declaraciones ante la probable comisión del delito de Falso Testimonio por parte del sacerdote Mario Gervasoni”.

El martes 19 de junio último, declaró como testigo el excura José Carlos Wendler y desmintió lo que Gervasoni sostiene con tanto énfasis: dijo que sabía de antes de los abusos del cura Ilarraz.

Recordó Wendler una charla que tuvo con el ahora cura Néstor Pucheta -residente en Córdoba- quien supo de los abusos por testimonio de una víctima. Enterado de esos hechos, y tras tener un entredicho con el entonces rector del Seminario de Paraná, Juan Alberto Puiggari, reveló que le dijo al hoy arzobispo “que si no lo ordenaban iba a hablar”.

“En el relato que cuenta de Pucheta, estaban (los ahora sacerdotes) Ramón Zapata y Mario Gervasoni; estaba también  Ramón Galarza entre los que recuerda”, se lee en el fallo condenatorio a Ilarraz al dar cuenta del testimonio de Wendler. En la ampliación que hizo ante el fiscal Ramírez Montrull, agregó otro testigo de aquella confesión de Pucheta: el sacerdote Jorge Charreun, hoy residente en Chajarí.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.