Una mañana luminosa y cálida, que cortó la racha de los últimos días grises, es el marco de las elecciones en la ciudad.  El movimiento se centra en los alrededores de las escuelas donde las urnas esperan a los votantes y, se acrecienta, en la zona de la Costanera donde hay autos, caminantes y algún que otro ciclista. Si bien no se observa la expectativa ni la movida de otras veces, es un domingo de elecciones.

Los autos se turnan para estacionar, se hacen filas, en las cercanías de las escuelas, y son contados los remises y taxis que esperan con el cartel identificador de la lista.

En la Enet N° 1 General Francisco Ramírez, la calle Martín Zapata no da abasto promediando el mediodía. Tampoco queda espacio en el pasillo estrecho donde están ubicadas varias mesas: las colas se mezclan y los votantes mantienen el buen humor. A esa hora y en ese lugar, lo que se observaba es disposición a la espera, amenizada con conversación y algún equipo de mate. Quizá en esta escuela no es tanto el número de votantes como el espacio reducido para albergar las colas en un horario pico. De igual forma, en el ingreso largo para entrar al edificio no deja de ir y venir gente, mientras dos mujeres policías siguen con parsimonia el movimiento desde las puertas.

En la calle, un remise con la lista N° 2 espera la salida del cuarto oscuro de los pasajeros. Otro, con la misma lista, transita ocupado por Avenida Almafuerte, y un tercero –con el 2- se estaciona frente a la Escuela Estrada, en calle Laurencena. En la recorrida se observa uno con la lista 502.

“A esta elección le falta emoción”, dice un militante al explicar tanta tranquilidad en los alrededores de esa escuela. Es que no se ven militantes o “punteros” en las veredas recibiendo a los votantes ni se siente el nerviosismo en las puertas como parte de la logística de otras votaciones.