El próximo viernes 15 de febrero el obispo de Concordia, Luis Armando Collazuol, deberá acudir a una audiencia de conciliación, paso previo a una demanda civil contra el jefe de la Iglesia de la costa del Uruguay por sus dichos, a través de un comunicado público del obispado, en el que habló de una práctica de aborto no punible en el Hospital Delicia Masvernat a una menor de 13 años que había sido violada.

El feto fue bautizado “bebé” por la Iglesia concordiense, y que ese “bebé nació con vida y estuvo debatiéndose durante varias horas por seguir viviendo hasta que finalmente su corazoncito dejó de latir”, según un pronunciamiento público del obispado de Concordia del 7 de diciembre. La historia clínica elaborada en el Hospital Masvernat desmintió esas aseveraciones eclesiásticas. Poco después de las 14 del 10 de noviembre pasado, la menor GA expulsó el feto en el inodoro del hospital. Alertados por familiares, se hacen presentes médicas de la Guardia, quienes la asisten. Ese mismo día, “se entrega óbito” a personal de la Policía, a los pocos minutos de la expulsión, en frasco con formol, dice la historia clínica que fue luego puesta en manos del fiscal José Arias.

El fiscal Arias tramita una investigación penal preparatoria luego de la presentación que hiciera el defensor oficial Eduardo Javier Garay.

El abogado Pedro de la Madrid, que representa a la familia de la menor GA, lo intimó al obispo Collazuol a que se rectifique en sus dichos. La primera carta documento le llegó el 11 de diciembre. De la Madrid le hizo notar al obispo que “las manifestaciones públicas realizadas por usted, en su condición de Obispo de Concordia, sustentadas en hechos claramente falsos, determinan una notable triste y pesadumbre. Ello, dado que se alejan de las enseñanzas de Jesús y conspiran, irremediablemente, con la vocación y confianza en la práctica religiosa”.

Y lo intimó “a formular las públicas aclaraciones dando cuenta del error de las manifestaciones como asimismo lo invito como practicante católico a dar las disculpas personales a la menor y a los padres de la misma”. Y que “de proseguir con vuestra inicial postura, se promoverán las acciones judiciales y canónicas que por derecho correspondan”.

Collazuol no contestó y hubo una segunda intimación, el 20 de diciembre. El abogado De la Madrid  planteó que “acreditada la falsedad de las manifestaciones respecto de la morbosa manifestación realizada por Ud respecto de la sobrevida por varias horas, es que se reitera la intimación, con el solo ánimo que reflexione, pondere, medite, dado que representa a muchas personas”.

“Y voy a ser muy claro -afirmó en la carta documento-, no se cuestiona su legítima posición en contra del aborto, sino que se reprocha que se utilice una macabra falsedad para justificarla”. Y agrega: “Y soy absolutamente claro, de no mediar un compromiso sincero y real de su parte, rectificando en forma amplia el severo error de sus manifestaciones, se accionará en todos los ámbitos, espacios y alcances que por derecho corresponden”.

El obispo de Concordia no rectificó sus dichos, por lo cual ambos, abogado y representante de la Iglesia, se verán las caras ante un abogado mediador, el viernes 15. De no haber acuerdo, el caso llegará a los Tribunales, con una demanda civil.  El letrado le recordó a Collazuol que “no tengo intereses económicos, más aún en forma muy simple y con mi propia firma, le informo expresamente que las sumas que se obtengan de los daños y menoscabo que Ud. ocasionó serán donadas y entregadas a Unicef para que continúe asistiendo a chicos y chicas dañados por los abusos de toda índole”.

 

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.