El artista vuelve al papel, está conforme con el trabajo. Lo mira, con sus ojos y con los ojos de otros que se le ocurren. Está bien, pero tiene esa huella de inquietud en el fondo. No es la obra, prácticamente cerrada ya, sino lo que le sucede frente a la obra. Esa relación donde se juega el interior en todos sus contrastes. Sabe que si la toca de nuevo, si traslada al papel esa duda que es, al mismo tiempo, una promesa de belleza impecable, puede que la termine por arruinar. Puede que todo se vaya a la mierda. El esfuerzo de semanas, todo, todo en la nada. “La puedo cagar”, piensa.

Al escritor le puede suceder algo por el estilo. También al artesano, al diseñador, al constructor, al herrero. Y al periodista.

Todos los diagnósticos de especialistas que se publican y se comentan anuncian el ocaso del papel, en cuanto a diarios y revistas. Ya está sucediendo. Como acontece la destrucción -en algunos casos-, o la reformulación, del trabajo tal cual lo conocemos. Vamos hacia otra parte. No sabemos bien adonde, pero allá vamos.

Hace cuatro años y unos meses creamos www.entreriosahora como una necesidad de contar noticias que no se estaban escribiendo a raíz del cerco informativo que había establecido el segundo gobierno de Sergio Urribarri en Entre Ríos. Pero no era solo la necesidad de levantar una voz, nueva y pequeña, que luego fue creciendo, sino también la visión de que el periodismo requería nuevos carriles, otros soportes, aunque sin perder aspectos esenciales: las ganas de contar historias y la aspiración de verdad en cada una de las piezas construidas.

Comenzamos, de a poco, crecimos paso a paso, de 15 mil a 30 mil lectores, después a 60 mil, superamos los 100 mil mensuales y seguimos hasta encontrarnos hoy, mes a mes, con más de 500 mil visitantes. Nuestros propósitos fueron largamente cumplidos y seguimos buscando alternativas para crecer, apostando, también, a la formación y la incorporación de nuevos periodistas. Pero no alcanza.

A Mauricio Dayub, embajador entrerriano en el teatro, la TV y el cine nacional, le gusta contar una anécdota de uno de sus maestros, no de la actuación sino del básquet: Tito Lerman. El Mono –así le decían también – fue un símbolo de Recreativo y de la afición por el lujo. Cada vez que podía y cuando no también, Lerman hacía de las suyas: caño, faja, pases sin mirar, lo que saliera de la galera. Tata Dayub estaba fascinado con el Mono Lerman, como muchos gurises de su edad, y quería imitar al maestro en sus toques de magia. Vio la oportunidad una vez y lo hizo, en el peor de los momentos: los últimos segundos de un partido cerrado.

Sintió que se le descosía el corazón cuando, por hacer una de más, erró la bandeja de la victoria. Quiso pasarle por debajo de las piernas antes de tirar. Una locura. Los que eran sus amigos, los propios seguidores de su equipo, lo miraban –recuerda él- con el furor de la revancha. Se lo querían comer crudo.  Entonces el Mono, su maestro, lo abrazó, le dio cobijo: “vos deciles que yo te dije que sin lujo, no vale”.

Perder por hacer una de más o ganar el cielo con un sueño. Ahí, también, está la cosa.

Esta versión en papel de Entre Ríos Ahora, cuando los médicos contraindican el estrés, los gurúes de medios dicen que el papel es para prender fuego y el periodismo de debate en Twitter, es eso: hacer una de más. Hacer otro intento que te puede llevar a la ruina o regalarte un momento para atesorar. O las dos cosas al mismo tiempo.

Lo es al menos para nosotros que nacimos como medio en circunstancias donde era difícil creer en eso que dice debajo de Entre Ríos Ahora: periodismo libre. Y para creer en eso hay que trabajar en esa dirección, no es una condición, es una construcción de todos los días, como casi todas las cosas que valen la pena.

Hoy, por lo pronto, hacemos una de más, cuando ya se acaba el año y resultaría más sensato planificar el 2018. Hacemos una de más con notas que nos gustan, textos narrativos, entrevista a referentes de la cultura y el campo social; algunas crónicas que encierran historias de vida, algunas injusticias incomprensibles y añadimos, además, una serie de historias de viajes de autores locales, ilustradas por artistas plásticos de la región.

Lo hacemos porque nos gusta y porque no sabemos hacer de otra forma, porque volvemos sobre lo hecho, lo miramos y lo volvemos a retocar, aunque siempre encierre un riesgo jugar más de la cuenta.

Vamos a hacer una de más, como hizo el Tata en la cancha de Recreativo y si sale hermosa la jugada, nos vamos a abrazar con todos ustedes. Sucede que, en definitiva, todos tenemos una voz interna, como la del Mono Lerman, o una por el estilo, que nos guía eternamente hacia la belleza, aunque no sepamos su dirección, su paradero, ni sus señas particulares.

Julián Stoppello

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.