En el mediodía del 19 de julio d 1976 un grupo de tareas del Batallón de Inteligencia 601, al mando del capitán del Ejército Juan Carlos Leonetti, llegó en un auto sin patentes a un edificio de departamentos ubicado en la calle Venezuela 3149, en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se hallaban el número 1 y el número 2 del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Mario Santucho Benito Urteaga.
Todos vestidos de civil, escribió Leonardo Castillo, para la agencia Télam, el grupo de tareas abordó al portero en la entrada del edificio y lo obligó a que los guiara hasta el departamento B del cuatro piso, donde irrumpen y se produce un tiroteo. En medio de la balacera, caen Santucho, Urteaga y Leonetti, además son capturadas Liliana Delfino -la segunda esposa del comandante del ERP- y Ana María Lanzilotto -la compañera de Menna, embarazada de ocho meses-, quienes están desaparecidas desde entonces.
El Gobierno de Jorge Rafael Videla informó que Santucho, quien entonces tenía 40 años, murió en Villa Martelli, pero investigaciones posteriores determinaron que el jefe guerrillero llegó muy mal herido a Campo de Mayo, y el destino de sus restos aún se desconoce. Una escuela pública Entre Ríos, la N° 180 de María Grande, lleva hoy todavía el nombre del militar integrante del temido batallón 601.
Creada en 1935, la escuela fue trasferida de la Nación a la provincia en 1978. El 22 de noviembre de 1979 asumió el “padrinazgo” de la escuela el Escuadrón de Ingenieros Blindado II y se colocó la placa con el nombre que tendría de ahí en adelante: “Mayor Juan Carlos Leonetti”. Antes de que fuera bautizada así, tenía el nombre de su primera directora: “Amelia Rochi”.
En 2007, la filial María Grande de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) inició una batalla con el Estado para quitarle el nombre del militar a la escuela.
En esa escuela, cursó la primaria el ex intendente de María Grande, Diego Lara (2003/2011), actual diputado provincial por el Frente para la Victoria (FPV). Quizá por eso el docente Mauricio Castaldo, dirigente de Agmer María Grande, lo cruzó públicamente cuando en la recordación del Día de la Memoria, publicó un escrito “Los argentinos recordamos un nuevo aniversario del golpe cívico militar que sumió al país en la tragedia más cruenta de su historia. El recuerdo del 24 marzo de 1976 implica tener presente lo que significó el terrorismo de Estado: desapariciones, fusilamientos, torturas, exilios, apropiación de bebés y la violación de todos los derechos civiles, políticos y sociales del conjunto del pueblo argentino”, escribió Lara.
Castaldo dijo: “Qué caradura cierto diputadito opinando públicamente ´no va a ser un 24 de marzo más´ cuando jamás en su vida se comprometió con la defensa de los derechos humanos y jamás apoyó bajar cuadros de represores y genocidas (Juan Carlos Leonetti, Escuela N° 180). Se olvida también de que fue buen alumno de Uzín y que tuvo de secretario de gobierno a un funcionario de la dictadura (Mario Aníbal Ferri), aquel que de facto mandó destruir el Mástil y que después se dedicó a quemar libros, entre otras cosas…”
Agmer María Grande no sólo pidió cambiar el nombre a la escuela sino también quitar el busto del militar instalado en el edificio.
Aquel pedido de 2007 que formuló el sindicato docente, y que nunca tuvo respuesta positiva, solicitó, “como trabajadores docentes, pero sobre todo como ciudadanos de la comunidad mariagrandense, considere, en la responsabilidad que le compete, la necesidad de revertir la pesada carga que lleva la prestigiosa institución de su dirección, cual es la de llevar el nombre Mayor Juan Carlos Leonetti, y con ello, los símbolos que lo representan”.
“En conocimiento de que muchos habitantes de esta ciudad, como así de una amplia mayoría de la docencia entrerriana, lamentan profundamente que una escuela pública de nuestra provincia, con la digna trayectoria que puede mostrar la ex Escuela Nacional N° 159, hoy, provincial N° 180, aún mantenga nombre e imágenes de una persona que recuerda (como tantos otros) una de las épocas más oscuras de la Historia Argentina y, cuyas heridas aún permanecen abiertas, es que nos hacemos eco del deseo creciente de dignificarla a través de decisiones que honren dicha trayectoria”, añade.
Pero esa escuela de María Grande, a la que asistió un legislador provincial, todavía sigue homenajenado a un miembro del Batallón 601.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.