El documento de la Multisectorial, que leyó en buena parte Sabrina Gullino Valenzuela Negro, fue una síntesis de las consignas que reunió la marcha por el Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia, al menos en Paraná, este 24 de marzo.

“Es una jornada histórica, porque por primera vez en muchos años, marchamos todos juntos”, se dijo en el escenario, montado sobre calle Laprida, de este a oeste, una vez que la extensa fila de manifestantes llegó a la parada final del encuentro. Más de 4.000 personas participaron de la actividad, en un atardecer húmedo y caluroso.

Ya había transcurrido la caminata, desde Plaza Sáenz Peña, con el recorrido clásico: bajada por Belgrano para girar en 25 de Mayo, el cruce por Papa Francisco frente a la Catedral -con los cánticos referidos al rol de la Iglesia en la dictadura-, el pasaje por Urquiza hasta Buenos Aires y desde allí, directo, para desembocar en Laprida frente al escenario.

Justamente, entre Buenos Aires y Cervantes, cuando la calle baja y permite ver las dimensiones hacia un lado y el otro, se pudo ver con alguna precisión el alcance de la manifestación: unas cinco cuadras ocupadas por las más de 30 agrupaciones participantes, las personas que se suman sin ninguna pertenencia y el frente de la marcha, como siempre, a cargo de los familiares y víctimas del terrorismo de Estado en Entre Ríos.

A esa altura, la columna radical, encabezada por el intendente Sergio Varisco, de algo más de una cuadra de extensión, ya se había retirado de su lugar en el fondo, para completar su jornada con su propio acto en el patio de la Confederación en la Municipalidad de Paraná. Es decir, en la ciudad, una vez más, hubo una marcha, pero dos actos.

La diversidad en constitución del colectivo, con las múltiples vertientes del peronismo –la mayoría identificadas con el kirchnerismo-, hasta los sectores de izquierda, las agrupaciones universitarias, las organizaciones de derechos humanos, los movimientos feministas y de sexualidades disidentes, se reflejaron en los distintos mensajes que  se pudieron oír y leer hacia el interior de la columna con más de 4.000 integrantes.

Más o menos todos estuvieron de acuerdo –hay que sacar a los radicales- en que el blanco de la manifestación, al margen de la conmemoración, era la gestión del presidente Mauricio Macri. “Tenemos un enemigo común”, fue el “leitmotiv” de la convocatoria conjunta.

Asimismo, existieron matices: desde carteles contra César Milani que apuntaban al kirchnerismo, hasta, del otro lado, cánticos kirchneristas dirigidos, por caso, al juez Bonadío. “Bonadío/ la concha de tu madre/ Cristina es del pueblo/ y no la toca nadie”.

De todos modos, quedó claro que más allá de las consignas de Memoria, Verdad y Justicia, la idea principal era plantear una relación histórica entre el genocidio del Estado Terrorista y sus fines políticos y económicos, con el plan de Gobierno de la gestión nacional actual. Lo cual, se resumió en el reiterado “Macri/ basura/ vos sos la dictadura”.

La mirada común contra el macrismo, el enfoque kirchnerista de la manifestación y unas pocas concesiones para los sectores de izquierda, fue lo que quedó reflejado en el documento leído durante el acto, luego de que los primeros oradores repudiaran los dichos del vocal del Superior Tribunal de Justicia, Bernardo Salduna, quien puso en duda el número de 30 mil desaparecidos durante una visita a un establecimiento educativo.

“Repudiamos los dichos negacionistas de Salduna, que se calle o vamos a ver qué acciones tomamos”, se advirtió desde el escenario.

Luego comenzó la lectura del documento, que durante 40 minutos, además de reafirmar la idea del acto en contra del macrismo, abordó una gran cantidad de temas, que incluyeron desde la exigencia de libertad por Milagro Sala hasta la información de los avances en las causas Área Paraná. También hubo una faceta de lectura en lo económico, otra en lo social y una clara reivindicación de las luchas planteadas en contra de la violencia de género.

El principio, no obstante, se dedicó a realzar la convivencia en la diferencia que reflejó la marcha: “Hemos tenido y tenemos diferencias, no renunciamos a ellas ni a nuestras identidades políticas, aún así marchamos juntos porque compartimos la comprensión de que así lo requiere el momento político”, leyó Sabrina Gullino Valenzuela Negro, personalidad y símbolo de los organismos de derechos humanos, a raíz de su historia y la búsqueda de su hermano, ambos hijos de Raquel Negro y Tucho Valenzuela.

Desde el escenario se acusó al macrismo de intentar “clausurar los juicios para que reine la impunidad”. También se refirió a la “política de ajuste” y de “transferencia de recursos de las clases populares hacia el agronegocio y el capital financiero”.

“Afirmamos que nos gobiernas grupos de poder que llevaron adelante a dictadura genocida”, fue una de las definiciones más elocuentes, con respecto al espíritu de la manifestación.

En el marco de las evaluaciones de tipo económicas, el documento también criticó la gestión de Gustavo Bordet en la provincia de Entre Ríos, a pesar de la fuerte presencia peronista en confección de todo el marco y el fondo de la jornada.

“En nuestra provincia también sufrimos la consecuencia del ajuste que se expresa en la oferta salarial de los docentes y a trabajadores del estado provincial”, se manifestó.

Claro que con el Gobierno municipal el documento fue mucho más duro.

“Denunciamos el abandono en materia de derechos humanos, el vaciamiento de políticas de género, la  protección a funcionarios con denuncias de violencia de género” y también se incluyeron “los despidos y el tarifazo”.

Es más, en esa dirección, la Multisectorial fue más allá y advirtió sobre la vinculación entre el financiamiento de la campaña electoral de Cambiemos en la ciudad y el negocio de la droga. “No permitiremos que nuestra ciudad se constituya en un narcoestado”, se indicó.

Cuando el rumbo el documento parecía no admitir la inclusión de temas antipáticos a la gestión anterior del Gobierno Nacional, apareció, conciliador con las agrupaciones de izquierda, un pedido de prisión perpetua para quien fuera Jefe del Estado Mayor General del Ejército durante el Gobierno de Cristina Kirchner: el represor César Milani. Se dijo. Como también hubo críticas para la policía de Entre Ríos por su accionar con jóvenes de las zonas más desprotegidas de la provincia y también se remontó al recuerdo de las víctimas de la represión del Estado durante Gobiernos democráticos, especialmente en 2001, con la Alianza.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.