La propuesta es simple. Dice:

“Te esperamos este lunes 17 a las 21hs a cenar con la gente en situación de calle…acércate con un termo de sopa , café o una olla con algo para compartir…”

La idea es compartir, y hacer un gesto solidario con la gente que vive en situación de calle en Paraná, y para quienes en invierno se recrudecen las pésimas condiciones en las que les toca estar.

La ONG Suma de Voluntades, una entidad que trabaja particularmente con la gente de la calle, lanzó la invitación a sumarse a una olla popular que se instalará este lunes, a las 21, en Plaza de Mayo.

 

La invitación agrega esto: “La nuestra es una historia de encuentros…Salí al encuentro de historias de vida…en la calle hay mucha gente atravesada por el dolor… y a veces el dolor es tan fuerte que es difícil de sobrellevar … vení, sumate y escucha historias en primera persona, te vas a dar cuenta que las cosas no son como parecen…”

Toda ONG tiene un alma mater, y Suma de Voluntades la tiene.

Anabella Albornoz tiene 36 años, hace 16 que trabaja en Telecom y es la fundadora de una ONG que se llama Suma de Voluntades. Tiene un hijito de 4 años: Indio.

Cada sábado, con Suma de Voluntades le dan de comer a 300 chicos de los barrios San Martín y Antártida Argentina. Todos los días le sirven la merienda a esos gurises y de lunes a lunes realizan recorridas por la ciudad para ofrecer abrigo y un plato de comida caliente a las personas que viven y duermen en la calle. En algún momento, construyeron siete casas de pallets en el Volcadero y es habitual las campañas para conseguir regalos a los chicos del barrio en Navidad.

Ella dice que lo que vale, de todos modos, es otra cosa. “Tenemos nuestros propio significado de la solidaridad: mirar a la cara, tender una mano, un abrazo. Con el correr del tiempo empecé a descubrir qué es ser solidario”.

Ella es una cara y un nombre frecuente en los medios de comunicación. La ONG tiene su imagen como emblema. Anabella va a los medios, cuenta lo que están haciendo y recibe voluntarios, incorpora gente que quiere hacer algo por causas claras, como la de Suma. Así nombra ella la ONG: Suma.

El origen fue una tristeza honda. Pero también hay un legado de por medio. Victoria Albornoz, la mamá de Anabella, era dirigente social y militante radical. Trabajó para el gobierno de Raúl Alfonsín y pasó mucho de su tiempo en las zonas más pobres del gran Buenos Aires. Ella recuerda que perdía a su mamá por muchas horas, que se la “robaban”, ahora entiende que “encontrarte con el otro te cambia la vida”.

Cuando vino a Paraná se inscribió en Comunicación Social aunque en realidad quería estudiar filosofía. De la facultad se llevó una marca de Pablo Yulita. “Tuve lindas experiencias con él, en un examen, como pregunta final, me pidió que le dijese como se preparaba una milanesa. Y yo le dije, pero me decía que no, que le faltaba un condimento. Y yo que no, que así la preparaban en casa. No me aprobó. Lo que me faltaba decir era amor. Las milanesas se preparan con amor”.

El cáncer fue detectado una semana antes de la muerte de Victoria Albornoz. Anabella ya había comenzado a trabajar. Estaban, junto a su hermana, solas y lejos de cualquier parte. Paraná no había resultado un lugar sencillo.
“Tenía una vida perfecta y un día me levanté y tuve que empezar de vuelta”, resume.

Así lo contó Entre Ríos Ahora en septiembre de 2016, cuando mostró el detrás de escena de Suma de Voluntades.

 

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.