“Somos la vida, somos la paz…somos el juicio a la Junta Militar”.

Con esa consigna, la Unión Cívica Radical (UCR) de Paraná volvió a marcar presencia en la tradicional marcha del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, a 41 años del golpe cívico-militar de 1976.

La movilización de este viernes encontró unidas a todas las organizaciones que en tiempos del kirchnerismo caminaban por separado. La presencia más activa del radicalismo fue otra de las particularidades de la jornada.

Los radicales estuvieron encabezados por el intendente de Paraná, Sergio Varisco, quien días atrás llamó a los militantes y dirigentes boinas a blancas a participar de este 24 de marzo, reivindicando la historia partidaria en defensa de los derechos humanos. Primero lo dijo durante el Congreso partidario provincial que se desarrolló el sábado 18 en la capital entrerriana y luego lo planteó en varios encuentros en seccionales.

Los militantes del partido de Yrigoyen y Alem se encolumnaron sobre uno de las calles laterales de la Plaza Sáenz Peña (ubicada en calle Enrique Carbó). Casualidad o no, los boinas blancas hicieron fila sobre la arteria que lleva el nombre de un ex presidente radical, Arturo Illia. El cartel que presidió la columna llevaba la consigna ya histórica del centenario partido: “Somos la vida, somos la paz”, acompañada por el rostro del ex presidente Raúl Alfonsín. Atrás, otro cartelón se levantaba por sobre las cabezas:   “Milani 100X100 Dictadura”. En referencia al ex Jefe del Ejército de la ex presidenta Cristina Kirchner, César Milani, hoy detenido y acusado por delitos de lesa humanidad.

El radicalismo fue la fuerza que marchó detrás de todos los que dijeron una vez más “ni olvido ni perdón” y también de aquellos que lanzaron un “Macri, basura, vos sos la dictadura”. Pero los radicales no siguieron hasta el final la marea humana que agrupó a organizaciones de Derechos Humanos, sectores del peronismo, partidos de izquierda y agrupaciones de mujeres y estudiantiles. Mientras que la Marcha de la Memoria cerró con un acto en la Plaza Alvear, los radicales hicieron lo propio en la Plaza de la Confederación, detrás del municipio. Allí hablaron Diego Beber, subsecretario de Juventud del municipio; Eduardo Solari, secretario general de Derechos Humanos de la municipalidad; Adolfo Stubrin, ex diputado nacional y ex funcionario en tiempos de Alfonsín; y Sergio Varisco, intendente de Paraná. Estos últimos fueron los discursos principales del acto radical.

Cabe señalar que entre los presentes estuvo Walter Rolandelli, actual secretario de Legal y Técnica, recientemente cuestionado por organismos de DD HH por defender a Miguel Torrealday, procesado en una causa que investiga la sustracción, retención y ocultamiento y la sustitución de la identidad de los mellizos hijos de Raquel Negro y Edgar Valenzuela, nacidos en el Hospital Militar de Paraná en febrero/marzo de 1978.

Varisco: “Nosotros no fuimos lo que indultamos”

El jefe comunal arrancó señalando que “es un día de compromiso, hacia atrás y hacia adelante: hacia atrás porque hubo gente que luchó y murió; y hacia adelante porque hay que asegurar los derechos humanos, que era una gran preocupación de Raúl Alfonsín”.

En su introducción, luego de una breve referencia a la historia nacional más lejana, Varisco fue al quid de lo que marcó su discurso: el rol que tuvo el radicalismo durante los años más negros de la reciente historia argentina.  

“Hay pocas cosas que nos une a los argentinos, quizá Malvinas sea una de ellas, y el Nunca Más debería ser otra, pero acá ha habido una interpretación, el relato que ha tergiversado en todo sentido la historia reciente argentina”, señaló el radical que además afirmó que en los años de plomo tuvo una militancia juvenil contra la dictadura pero que “no sufrió nada físicamente”.

“Con sinceridad intelectual, el que les habla no sufrió nada físicamente, porque hoy hablan algunos como si hubiesen estado en la ESMA o como si hubiesen resistido. La verdad es que no éramos muchos en aquella época”, dijo a sus militantes y dirigentes que acompañaron el acto.

En tren de reseñar la posición radical durante la dictadura, señaló que en los años previos al golpe de 1976, “los montoneros le declararon la guerra armada al gobierno constitucional de Isabel Perón y la Juventud Radical nunca armó su brazo contra un gobierno constitucional”.

En esa línea, el intendente radical afirmó que “el radicalismo fue un sostén de aquel gobierno, mientras los propios integrantes iban pactando con los militares. Porque hay que decir absolutamente la verdad, los montoneros le declararon la guerra armada a Isabel Perón, y luego (Mario) Firmenich pactó con (Emilio) Massera y entregó a sus propios compañeros y fue una empresa de secuestro que se llevaron la plata a México y hoy vive en Barcelona como un rey”.

Más adelante destacó los decretos firmados por Raúl Alfonsín a sólo tres días de asumir la presidencia en 1983: “El más importante fue enjuiciar a la Junta Militar. Pero también otro decreto, enjuiciar a ese terrorismo de estado de la triple A de López Rega que murió preso, y también la cúpula de Firmenich fue puesta presa”.

“Nosotros no fuimos lo que indultamos, nunca fuimos los que nos armamos en brazo contra un gobierno constitucional. Por eso, el pueblo nos eligió en el ’83, para hacer lo que nunca se hizo en la historia del mundo, ni siquiera Núremberg puede ser comparado como el juicio a la Juntas, porque Núremberg fue el juicio de un ejército vencedor ante un perdedero. Y esta fue una democracia débil,  ante un ejército que todavía tenía los cañones humeantes”, completó Varisco.

Finalmente, convocó a los militantes a trabajar para que el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, “sea un tema común de los argentinos y no sea propiedad de ningún sector. Los muertos torturados, y asesinados en los vuelos de la muerte y en cada accionar de la dictadura le pertenecen al pueblo argentino”.

Stubrin, sobre la UCR y el lopezreguismo

El ex diputado nacional y exsecretario de Educación en tiempos de Alfonsín, Adolfo Stubrin, dio un largo discurso en el que habló de los diferentes golpes de Estado que fueron “minando la fe cívica de los argentinos”. Se remontó a 1930 para recordar el golpe a Yrigoyen, y luego se refirió a los años previos al golpe militar de 1976.

Su discurso partió sobre la base de una pregunta eje: “¿Por qué en 1983, contrariamente a los pronósticos, el peronismo no llegó al poder, y por qué el pueblo argentino resolvió que otra fuerza política, e l radicalismo de Alfonsín, llegara a la presidencia de la República?”

“Lo hizo porque estaba fresco el recuerdo del último gobierno constitucional, entre 1973 y 1976, y ese gobierno podía palpitarse, verse y vivirse cotidianamente como una gran frustración de la democracia argentina”, respondió Stubrin.

En esa línea, señaló que el gobierno de Isabel Perón, “no carecía de apoyo popular pero tenía en sus entrañas la violencia, la división, el sectarismo, la intolerancia de los propios grupos que se integraban en el poder. Había una fascinación por el ejercicio de la violencia por parte de amplios sectores de la sociedad argentina pero no todos estábamos de acuerdo con eso”.

Afirmó que durante el gobierno de Isabel, “nos hicieron poco caso a pesar de que había buenos diálogos entre el general Perón y (Ricardo) Balbín, que era jefe del radicalismo. Había buenos diálogos pero también en los sótanos del Ministerio de Bienestar Social, una mano derecha del general Perón, el nefasto José Lopéz Rega, organizaba los grupos de las tres A que era la contraparte armada en el propio movimiento oficialista que salía a matar, que salía a tirar bombas, que salía a destruir”.

Stubrin, señaló que durante 1973 y 1976, “hubo desparecidos que se calculan en más de mil”,  y mencionó uno de los asesinatos más resonantes de aquellos tiempos, el del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci.

Luego de reivindicar la tarea de Raúl Alfonsín para enjuiciar a la Junta Militar y el trabajo de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), el dirigente radical sostuvo que actualmente está vigente la Ley de Defensa de la Democracia, que prevé “condenas altísimas y penas máximas para cualquiera que ose conspirar para derribar un gobierno constitucional”.

El ex funcionario en tiempos de Alfonsín, remarcó que el radicalismo no está “a favor de hacer política por las vías de hecho, nos gustan las movilizaciones como estas, nos gustan las reflexiones, la agitación, la lucha, pero no nos gustan las vías de hecho, no nos parecen contributivas, democráticas, educativas ni cívicas. Nos parecen recursos que llaman a los viejos fantasmas del autoritarismo, de la dictadura, de la pérdida de la libertad  y la pérdida del futuro”.

Finalizó asegurando que actualmente la democracia “está sólidamente instaurada, no solo en las instituciones sino en la conciencia del conjunto del pueblo argentino”.

 

Gonzalo Núñez

Especial para Entre Ríos Ahora.