Las añosas cúpulas de la Iglesia San Miguel se destacan sobre las construcciones todavía bajas de la zona. El templo, cuya piedra basal se colocó el 30 de noviembre de 1836, aunque fue inaugurado y bendecido en 1883, muestra de qué modo el paso del tiempo le va dejando marcas. No sólo el paso del tiempo: también la falta de mantenimiento. Un follaje verde aparece en medio del gris opaco de las paredes.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.