El cura Luis Alberto González Guerrico está de vuelta en Paraná.

González Guerrico tuvo triste fama en Paraná por haber prohibido, en los 90, la difusión de un video sobre la prevención del sida que indicaba de qué modo debía utilizarse el preservativo, elaborado por el Ministerio de Salud de la Nación. Dijo que no, que ese video no podía ser visto en las escuelas católicas –era vicario de Educación en el Arzobispado local– por cuanto ofendía la moral cristiana. Y no se vio: su sentencia fue inapelable.

Fue a comienzos de la década de 1990, cuando gobernaba la provincia  Mario Armando Moine. Entonces, el titular del Programa Nacional de Sida, Alfredo Miroli, difundió un video, “Un camino para dos”, en el que se difundían los modos de prevención del sida. Fue producido para ser difundido en las escuelas, pero en Entre Ríos, los colegios católicos lo prohibieron.

La orden fue impartida por quien entonces era vicario de Educación en la diócesis, González Guerrico. El cura aseguró que había censurado su difusión por “contradecir gravemente la moral cristiana” y por ser de “alta peligrosidad” para los jóvenes. El cura consideró que “el lazo de la castidad es el único medio seguro y virtuoso de poner fin a la trágica plaga del sida” y opinó que el video “es expresión genuina de la mentalidad secularista de la sociedad en que vivimos”.

González Guerrico fue, durante muchos años, asesor del Grupo Unidad, una de las alas más conservadoras de la Iglesia Católica de Paraná, cuyo semillero es el Colegio El Madero. Pero durante casi una década estuvo ausente de Paraná: se marchó a San Rafael, Mendoza, cuna del integrismo católico, de donde emigró a comienzos de 2016 para asumir como vicario general de la diócesis de Puerto Iguazú, Misiones. Pero allí estuvo sólo hasta diciembre último, cuando renunció. El obispo de Puerto Iguazú, Marcelo Martorell, explicó que González Guerrico  presentó la renuncia  “por motivos de salud”.

En los últimos días, se lo vio en la zona sur de Paraná, más precisamente en la Parroquia Santo Domingo Savio, donde hizo saber a algunos fieles que no le gusta demasiado que se cante en las misas, pero a quienes no brindó demasiados detalles de su repentina aparición.

Lo cierto es que el cura ha vuelto a sus orígenes, las inmediaciones del Colegio El Madero. En 2005, el presidente de la DAIA Paraná, Eduardo Furman, recibió en su oficina un sobre en cuyo interior estaba la imagen de una calavera cruzada por tibias, una cruz esvástica en la frente y la leyenda “Viva Cristo Rey”.

El periodista  Jorge Riani explica que fue en el colegio El Madero donde se produce el adoctrinamiento del Cuerpo Juvenil de la Fuerza Aérea-Unidad Número 4 de Paraná, y que fue de allí de donde partió la amenaza: “Este grupo despliega sus prácticas de adoctrinamiento, difunde sus efemérides –en las que no faltan las citas elogiosas a criminales de la última dictadura militar, entre ellos a Ramón Camps–, y profundiza en autores fuertemente ligados al nazismo, fascismo y franquismo”, detalló Riani en un informe que publicó el colega Julián Maradeo, y que forma parte de su libro “La derecha católica. De la contrarrevolución a Francisco”.

 

Bio


González Guerrico  nació en 1953 en Buenos Aires, estudió en el Colegio Champagnat de los Hermanos Maristas y tiene el título de abogado, que obtuvo en la Universidad de Buenos Aires. Pero se preparó y se ordenó como cura en Paraná: el 8 de diciembre de 1985, ordenado por el entonces arzobispo Estanislao Karlic.

En 2007,  González Guerrico fue autorizado por  exarzobispo Mario Maulión a trasladarse a la diócesis de San Rafael, Mendoza, donde ocupó tres lugares clave: secretario canciller –una especie de mano derecha del obispo Eduardo María Taussig encargado de protocolizar todos las disposiciones diocesanas–, y además estuvo a cargo de la pastoral educativa y de la formación del clero.

En Paraná, donde estuvo 22 años, ocupó funciones de vicario en la Basílica Nuestra Señora del Carmen, en Nogoyá, hasta 1990, y luego como párroco de Nuestra Señora de La Paz, de la ciudad de La Paz.

Pero su nombre cobró trascendencia pública a mediados de los años 1990 cuando el gobernador justicialista Mario Moine pretendió aplicar en las escuelas un plan de educación sexual, plan que mereció el reproche de quien entonces estaba a cargo de un área sensible para la Iglesia Católia, la Vicaría de Educación del Arzobispado de Paraná.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.