Antes siquiera de que se siente en su despacho del 4° piso del edificio del Consejo General de  Educación (CGE), Marta Landó, la sucesora de José Luis Panozzo al frente del organismo, ya tiene una serie de demandas sindicales de cara al nuevo inicio de gestión que, dicen, “puedan permitir un debate y una negociación más respetuosa de los derechos de los trabajadores de la educación y de nuestras escuelas públicas.

La Agrupación Tizas Obreras Panzas Verdes, que conduce la filial María Grande de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer), pidió que “las capacitaciones para concursar cargos directivos sean más serias y mejor organizadas”. Pero fundamentalmente le reclaman a Landó que vuelva atrás con la decisión de instalar en las escuelas relojes faciales para el control del ausentismo.
“Creemos importante también que el nuevo gobierno educativo tenga una serie de gestos políticos democráticos que permitan avanzar, sin persecuciones y amenazas inaceptables e inviables, en la discusión de un mejor trabajo educativo. Reclamamos que todos los lectores ópticos de asistencia sean retirados de una vez y para siempre de nuestras escuelas, y que nunca más se repita ese tipo de políticas que nos recuerdan a épocas tristes de nuestra historia y a películas de una ciencia ficción vigilante de muy mala calidad”, señala la carta abierta.
Y agrega: “Queremos que inicie ya la negociación paritaria sobre la actualización salarial y unas mejores condiciones educativas, y reclamamos a la conducción del CGE una definición pública que reafirme las responsabilidades compartidas del Estado, de las escuelas y la docencia, y de las familias y tutores de nuestros alumnos, para un buen desarrollo de la tarea educativa. Queremos, por supuesto, y como reclamamos hace tiempo, más presupuesto para la educación pública, más cargos educativos, especialmente más cargos para acompañantes pedagógicos de los gurises que más lo necesitan. Los docentes solos y con poco, no podemos hacer más de lo que hacemos, que es bastante”.
La salida de Panozzo, en tanto, mereció un pronunciamiento de la seccional Uruguay de Agmer, que conduce la Lista Integración por un Agmer de Todos. Dijeron que “Panozzo jugó un triste papel de ajustador al pretender cerrar cargos mediante la supresión de los cargos de maestros auxiliares integradores (MAI) y la recategorización de escuelas”.
Le reprocharon además al al extitular del CGE haber “apretado” y “amenazado” a los docentes “con descuentos cada vez que había una medida de paro, desconociendo el derecho constitucional de los trabajadores de la educación. Se llegó bajo su gestión a la sanción de la resolución 2.566, que pretendía obligar a los trabajadores directivos a informar la asistencia diaria. En este punto también hubo resistencia Sindical y se logró la suspensión de esa Resolución. Tal vez el último dislate de Panozzo en este tema fue el anuncio de la colocación de relojes biométricos en las escuelas para controlar la asistencia, desconociendo las necesidades y prioridades de las escuelas entrerrianas”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.