Por Marcelo Pagani (*)

 

Pasaron ya unos das desde que finalizó mi etapa de dirigente sindical donde cumplí distintas responsabilidades: cuatros años como congresal titular y secretario gremial de mi departamento, seis años secretario general de Agmer Colón; cuatro años de director en Iosper, representando a los docentes de la provincia; y ocho años secretario general de Agmer Entre Ríos. Fueron muchos años cargados de momentos de tensión, preocupación, angustia y también alegría y satisfacción. Transitando estas sensaciones me fui dando cuenta que luchar tiene sentido.

No dejo de desconocer que en este tiempo ser dirigente sindical no tiene el reconocimiento que supieron tener hace muchos años. Es cierto que hubo representantes gremiales que no honraron en el ejercicio de la representación la maravillosa y noble tarea que es representar a tus compañeras y compañeros. Sumarle que en esta etapa histórica la derecha avanza sobre nuestros derechos con consenso, ganan elecciones, hace el combo perfecto para estigmatizar a todas y todos los dirigentes sindicales.

Nada de esto hace que en Agmer y en Ctera la dirigencia dude en representar orgullosamente a los trabajadores y trabajadoras de la educación. Porque tenemos convicción, compromiso, historia y ejemplos que no nos hacen correr ni un milímetro de nuestra definición de vida, ser sindicalista.

Aunque nuestra voz muchas veces sea en la más absoluta soledad, no dejaremos de: a) defender la democracia y sus instituciones; b) defender la educción publica como un derecho inalienable del pueblo; c) sostener la necesaria articulación entre la Escuela Pública y una pedagogía emancipadora; d) mantener como uno de sus propósitos fundamentales la defensa inclaudicable por los derechos laborales, asistenciales, salariales, de formación y perfeccionamiento; e) sostener la plena vigencia de los Derechos Humanos; f) promocionar y sostener de políticas de igualdad de géneros y educación sexual integral; g) luchar para que la tierra, los bosques, el agua y el aire constituyen bienes naturales comunes, de propiedad colectiva para nosotros y las generaciones futura.

Estos principios lo escribimos en nuestro estatuto reformado en 2019, ser parte del colectivo docente es defender y luchar por ellos.

En lo personal transito días de reflexión, de pensar lo vivido, de evaluar, analizar y reconocer aquello que hice bien y aquello que hice mal, lo hago como parte de un aprendizaje porque vienen otras batallas y ahí estaremos para darlas. Como dije en el acto de asunción de la nueva conducción, agradezco a mi familia por todos estos años de bancar la elección de vida que asumí como dirigente. La representación se convierte casi en un sistema de vida, y solo compartiendo esa definición y con amor se puede transitar la vida

Muchas fotos podrían acompañar estas breves reflexiones, pero elegí esta porque ella simboliza muchas cosas, la fuerza, la convicción, las ideas claras, el compromiso, la fraternidad…Clelia es la dirigente más importante de la historia de Agmer por el ejercicio de la militancia y por los lugares en los que llevo adelante con enorme amor la defensa escuela pública y el desarrollo y consolidación nuestra querida Agmer.

 

 

 

(*) Marcelo Pagani fue secretario general de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos. En la foto, junto a la extitular del sindicato, Clelia Lavini.