Una de las autovías más transitadas de la provincia de Entre Ríos se encuentra en alerta vial. La autovía nacional 168, conocida como Acceso Norte, en Paraná, la capital de la provincia, se encuentra abandonada desde hace varias gestiones.
Sin señalización vertical y horizontal, con banquinas descalzadas y con banquinas más alta que las carpeta asfáltica, con un puente sin baranda, guardarrail abollados, sin iluminación, la transforman en un arteria vial peligrosa. Los días de lluvia aumenta su peligro.
En el Acceso Norte confluyen dos rutas nacionales que unen la provincia de sur a norte y de este a oeste: la 12, hacia el norte, hacia Corrientes; y al sur, hacia Buenos Aires; y la 18, que es la conexión por el centro de la provincia, uniendo ambas costas de los ríos.
Hay movimiento vehicular las 24 horas, con tránsito de camiones provincial, nacional e internacional que unen los océanos Atlántico con el Pacífico; con vehículos particulares que llegan a la capital de la provincia; automóviles de las localidades satélites a Paraná; con turismo que transita los fines de semana largos o periodos de vacaciones. No hay datos oficiales pero se estima que más de 12.000 coches transitan diariamente.
Los carteles apoyados sobre poste de maderas se han caído por su deterioro y no se han renovados. Solo siguen en pie algunos carteles aéreos y otros también los ha tumbado el viento lo que hace que aquellos que no conocen la zona se pierdan. No hay anuncios de retornos, de curvas, de aviso de puentes o rotondas. Además carece de iluminación. Solo hay luz en la rotonda de Gobernador Maya, RN 12 y circunvalación Hernández.
Las banquinas descalzadas es otro de los peligros. Hay diferencias de hasta 15 centímetros en varios lugares y constituyen una maniobra jugada si un conductor necesita parar de emergencia. En la carpeta asfáltica con la lluvia en algunas zonas se transforman lagunas al estar más alta la banquina, lo que hace que algunos autos despiten.
Sobre el arroyo Las Tunas el peligro es mayor sobre todos los que ingresan a Paraná. Una curva en bajada sin señalizar, desemboca en el puente que por las malezas y arbustos no se anuncia. Ya hubo varios accidentes de tránsito pesado y liviano. Nadie toma cartas en el asunto.
- Uno de los pocos carteles aéreos que subsisten el paso del tiempo que indica el desvío de dos rutas nacionales. Está ubicado antes de llegar a RN 12.
- El puente sin baranda. Un 15 de noviembre de 2023 un automóvil Chevrolet Tracker barrió parte de la estructura de baranda del puente sobre el arroyo Las Tunas. Pasaron dos años y tres meses y no se arregló. Está en la mano sentido este-oeste.
- Peligro de vuelco y rotura de cubiertas. Así está la bajada desde el acceso Norte para tomar la calle Jorge Luis Borges.
- Descalzada y con agua que no se va. Así está la banquina a pocos metros de llegar -sentido ingreso a Paraná- a la circunvalación José Hernández.
- Por un hormiguero gigante, un canal de desagüe se tapó y produce este charco que dura varios días después de una lluvia. Es el retorno que está -sentido ingresó a Paraná-, luego de pasar el arroyo Las Tunas.
- Piedras sobre la carpeta asfáltica. En sentido oeste este, antes de llegar a calle Jorge Luis Borges el agua corre por la ruta y arrastra y deja piedras que tapan la línea horizontal blanca de la ruta.
- De la oscuridad a la luz. En mayo de 2023 se inauguró la iluminación del rulo que une las autovia nacional 168 con la ruta nacional 12. Por la banquina hay un “camino humano” de vecinos de colonia Avellaneda que lo usan como recorrido para hacer ejercicios.
- Los ojos de agua y los despistes. Con banquinas sin mantenimiento en varios sectores se junta agua y hay veces que no se puede evitar la maniobra para esquivar el charco. Si es de noche, es imposible verlos.
- Nula señalización de un puente. Mano ingreso a Paraná sobre el arroyo Las Tunas. Luego de una curva -que tampoco está señalizada- el puente está sin baranda, y tapado por yuyos y arbustos.
- De la baranda al guardrail sobre el arroyo Las Tunas. Luego de accidentes que se llevaron las barandas reglamentarias, se colocó provisoriamente un guardrail sobre el puente que también fue derribado en el accidente de noviembre de 2023.
- El viento lo dio vuelta y ahí quedó. Mano sentido oeste este, antes de llegar a la rotonda de Gobernador Maya.
- Sobre Gobernador Maya, a metros del acceso Norte, el cartel que indica hacía donde retomar quedó en el piso e ilegible.
- La línea blanca tomó una curva. La falta de mantenimiento del carpeta asfaltica provoca que allí se produzcan ojos de agua los días de lluvia y deterioro del sector.
- En el sentido oeste este, se puede divisar apenas el cartel con el nombre del arroyo Las Tunas. Los árboles invaden la mano lenta sobre el puente.
- Cortar el pasto con la pastera y motoguadaña. Es el mantenimiento principal que tiene la transitada autovía.
- En la oscuridad y casi tapados por yuyos, mano oeste este. Un cartel indica las dos rutas nacionales. Atrás uno azúl, de tamaño pequeño. Fiscalización electrónica de tránsito. Más atrás, Atención Radar vigila. Las fotomultas no solo incluyen velocidad, sino también luces bajas encendidas y el accionar de las manos del conductor.
- Atención Radar a 500 metros. En la mano este-oeste, los carteles de Atención Radar y Fiscalización electrónica de tránsito, llevan años que fueron “retirados”. Antes de llegar al Parque Botánico a alguien se le ocurrió avisar. La queja de los que no son habitué de la zona es constante y deja una mala reputación a la marca de la ciudad de Paraná.
- Una columna de luz se oxida por el paso del tiempo en la rotonda de acceso Norte y Gobernador Maya.
- Curvas sin señalizar, banquinas descalzadas y lluvia. Un combo que potencia el peligro de accidentes.
Fotos Mauricio Garin
De la Redacción de Entre Ríos Ahora




















