Nunca nadie hubiera reparado en su nombre: César Jesús Schmidt. Ni en su trabajo: ha recorrido distintos templos como sacerdote pero poco después de cumplir los 60 dejó el servicio activo a la Iglesia y fue alojado en el Hogar Sacerdotal Jesús Buen Pastor, en calle Italia al 300, la residencia a la que van los clérigos de avanzada edad o enfermos y que dirige el cura Luis Anaya, sobrino de quien integrara la primera junta militar de la dictadura, el almirante Jorge Isaac Anaya.
El último destino del cura César Jesús Schmidt fue la parroquia San Miguel, el templo antiquísimo que se levanta en la esquina de Buenos Aires y Carlos Gardel, en Paraná. Allí, según testimonios recogidos por Entre Ríos Ahora, no tuvo un buen pasar. «El problema que tenía era que no podía descansar en la noche y por esa razón sugirieron llevarlo a vivir a la residencia sacerdotal, porque iba a tener más ordenados los horarios», relató uan fuente.
El cura nació en Cerrito el 28 de mayo de 1959 y fue ordenado sacerdote por el fallecido cardenal Estanislao Esteban Karlic en la parroquia Nuestra Señora de la Merced, de Cerrito, el 9 de diciembre de 1984. Pero aunque está alojado en la residencia sacerdotal y por eso mismo alejado del servicio activo a la Iglesia, cada sábado y domingo oficiaba misas en la parroquia Santo Domingo Savio, el templo ubicado en calle Miguel David, en el sur de Paraná. Lo hacía a modo de colaboración con el párroco, Walter Minigutti.
César Schmidt, el cura dueño de la casa donde un nene se electrocutó
El sábado 7 su nombre empezó a ser conocido y por un hecho desgraciado. La casa del cura Schmidt, en Juan de Lamadrid al 2000, entre Maestro Normal y Gobernador Crespo, ahora tiene un grafiti pintado en blanco en el portón negro que da al frente: «Cura hijo de puta». Ese sábado, Esteban Bogado, un chico de 12 años que juega al fútbol en el Club Patronato, practica artes marciales, que asiste a primer año en la Escuela Secundaria D-261 Nuestra Señora de la Sonrisa, en el Complejo Santa Teresita, estaba con anigos en un picado. En un momento, la pelota cayó en una casa vecina. La casa del cura. Esteban quiso recuperarla y fue entonces cuando recibió una descarga eléctrica. Un vecino, Lucas de Benedetto, le practicó reanimación, y rápidamente su papá, Carlos Bogado, lo llevó al Hospital San Roque. Se recupera ahora en la Unidad de Terapia Intensiva.
Esa casa de calle De Lamadrid fue recibida por el cura Schmidt en donación de sus padres, y semanalmente la visita, según confiaron fuentes consultadas. Por eso, en el barrio saben que el sacerdote es el propietario.
Ahora, el cura está involucrado en una causa penal: la fiscal Patricia Yedro, que lleva adelante la investigación, le pidió que designe abogado defensor.
Sus colegas sacerdotes han querido comunicarse con él. Pero no responde. «Le mandé una oración de acompañamiento. Pero no me contestó», contó un cura consultado por Entre Ríos Ahora. Hay quienes se atreven a sostener que arrasta problemas de salud mental y por eso su retiro temprano del servicio activo en la Iglesia.
Nadie explica -ninguno entiende- por qué el cura puso corriente eléctrica en el portón de su vivienda en calle De Lamadrid. No hubo -no hay- comunicación oficial del Arzobispado de Paraná, que prefirió el silencio.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

