El “Colectivo de la Memoria”, una iniciativa de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y la Municipalidad de Paraná, fue una iniciativa que buscó visibilizar la existencia y funcionamiento de los centros clandestinos de detención en la ciudad durante la última dictadura militar, de cuyo inicio se cumplen en 2026 el medio siglo. A la idea se sumó el Ente Mixto Paraná Turismo (Empatur), más el aporte esencial de la Asociación Civil de Ex Presos y Presas Políticas “La Solapa”. Como parte de la Agenda M «Mujer, Memoria, Malvinas», este año se planteó un cronograma de recorridos en el Bus Turístico de Paraná, pensado especialmente para estudiantes secundarios y universitarios, aunque también para otros públicos. Con el que se ha denomina “Colectivo de la Memoria”, se arriba a cada uno de los sitios públicos que funcionaron como centros clandestinos de detención y tortura, en el marco de lo que era el aparato represivo. Las guías, en el itinerario, dan cuenta del modo en que funcionaron esos sitios entre 1976 y 1983, una dinámica que quedó plasmada en los testimonios de los sobrevivientes ante la Justicia que condenó a los genocidas. Se acompaña la labor con la distribución de un mapa del circuito, con información básica y la difusión de las voces de quienes estuvieron secuestrados en esos centros clandestinos. Cada recorrido, además, es acompañado por referentes de “La Solapa” para el intercambio con los pasajeros del bus. El miércoles 18, la comunidad de Uader tuvo oportunidad de hacer el viaje, en un esquema que contempla la participación de 800 paranaenses, a lo largo de varios días. Docentes, trabajadores, estudiantes y autoridades de las cuatro facultades y del Rectorado fueron los pasajeros. En la bienvenida, Rosario Badano, doctora Honoris Causa de Uader y miembro de «La Solapa», dio cuenta de la voluntad del recorrido propuesto: “Pretendieron convertir el horror en algo invisible. Estos sitios fueron pensados para la clandestinidad, deshacer identidades. Hoy lo recorremos colectivamente para hacer exactamente lo contrario: mirar con conciencia, nombrar con precisión y transformar el pasado en aprendizaje común. La memoria no se ejerce en soledad, es el fundamento de la democracia. Y la universidad pública argentina, en este caso la Uader, es la que empuja para que las ciudades no sean solo escenario sino que se conviertan en actos de presencia para un buen vivir”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

