«El día más triste para nosotros fue el 27 de agosto de 1984, cuando mi hermana fallece».

Silvio Marcelo Baragiola es el único vivo de una familia de cuatro. Estuvo roto pero casi nadie supo cómo ayudarlo a juntar los pedazos y rearmarse. Todos hicieron lo que pudieron.

Un accidente de tránsito ocurrido en la esquina de Corrientes y Uruguay a principios de los 80 dejó en el hospital a su padre Lino y a su hermana Rosana. Con su mamá Gladys viajaron a Rosario para darle mejor atención a Rosana. Pero no ocurrió eso: no le amputaron a tiempo una pierna y la infección acabó con su vida.

Después falleció su papá Lino y, al final, su mamá Gladys.

Silvio transcurrió su escuela primaria con problemas de aprendizaje y una discapacidad que no supieron cómo tratar, como acompañar, de qué modo hacer más fluido su tránsito por las aulas.

«Mi niñez fue, en parte, problemática. Fui al jardín de infantes. Luego a la escuela primaria. Allí se fueron presentando diferentes desafíos en el aprendizaje de la lectoescritura y también en el área de matemática. Las escuelas no atendían mis necesidades, lo que me llevó a pasar una mala etapa», cuenta Silvio en un libro autobiográfico que escribió acompañado por sus terapaeutas, «Una historia para que la tuya sea mejor», editado por Ana Editorial, que se presenta este viernes, a las 19, en el Colegiode Psicólogos de Entre Ríos, Italia 335, Paraná.

Pero el libro tiene otra protagonista, su hermana.  «Hacer este camino, a través del libro, me dejó mirar de frente el dolor vivido, el amor transitado por y para mi hermana, y la obligación, en consecuencia, de hacer algo para que otra persona no sufra ni pase por lo que ella pasó. Esta es la idea madre que dio origen a este libro», dice en el prólogo.

El libro tiene una segunda parte, «Poemarios».

«Perdí muchas cosas valiosas en mi vida, pero también aprendí», dice el autor.

Y escribe:

«Un niño que no aprendió a jugar a la rayuela
ni se preguntó por qué giraba en la calesita.
Su mente se preguntaba por qué giraba el mundo,
dónde estaba Dios, en una estrella o en el tiempo.
Dónde estaba la conciencia del hombre era lo que es.
Los otros niños solo juegan y se preguntan cosas de niños.
Empiezan las clases, talán, talán,
y arriba le cayó el balde de desgracia
cuando le dicen que no es como los otros niños.
El niño grande casi se despedaza,
y juntó fuerzas del ser que es él y el alma.
Y mil batallas realiza contra la discriminación
de los hombres
que no saben pensar ni sentir los hechos de la verdad
de las cosas de Dios».

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora