El comercio de Entre Ríos finalizó 2025 con una caída anual de 4,0% en términos reales. El resultado se dio en un contexto macroeconómico nacional de desaceleración del consumo, y recomposición de precios relativos que afectó el poder de compra de los hogares durante gran parte del año.

La dinámica de ventas fue muy heterogénea: mientras algunos rubros vinculados a la inversión y al abastecimiento básico lograron mejorar sus niveles de actividad, otros segmentos más dependientes del ingreso disponible registraron caídas pronunciadas.

Los datos surgen de un estudio que dio a conocer el Centro de Economía Regional y Experimental (CERX) que dirige la exfuncionaria de Economía de Entre Ríos María Victoria Giarrizzo.

A nivel sectorial, los rubros vinculados al consumo esencial, como alimentos y bebidas, combustibles y farmacias, continuaron concentrando la mayor parte de las ventas del comercio entrerriano. Sin embargo, el rasgo relevante del año fue la heterogeneidad en el desempeño, con una caída general explicada principalmente por los sectores de mayor peso y un mejor resultado en segmentos de menor participación:

Entre los sectores en crecimiento, se destacaron Maquinaria y equipos con un crecimiento real de 11,4%, Muebles y artículos del hogar (+4,2%), Reparación de vehículos (+3,8%), Automotores, motos y accesorios (+2,3%) y otros rubros de menor escala como Juguetes, papelería y esparcimiento, todos con crecimiento real. Se trata de sectores con baja incidencia en la facturación total, lo que limita su impacto sobre el resultado agregado.

También sobresalió Alimentos y bebidas, que combinó dos elementos: fuerte peso estructural (representó en 2025 un 29,1% de la actividad comercial) y una mejora en términos reales de 1,1%, que contribuyó a amortiguar parcialmente la caída general, aunque sin lograr revertirla.

En contraste, los rubros de mayor volumen registraron caídas significativas, lo que explica en gran medida el resultado agregado negativo. Se destacaron Supermercados e hipermercados (-8,1%), Combustibles y lubricantes (-8,6%), Farmacia y salud (-6,7%) y Comercio general (-7,8%), todos con alta participación en la estructura comercial.

También presentaron retrocesos relevantes sectores como Indumentaria y calzado (-9,9%), Materiales para la construcción y ferreterías (-5,6%) y Electrodomésticos y electrónica (-5,7%), reflejando la debilidad del consumo de bienes durables y semidurables.

En los segmentos más pequeños se observaron comportamientos dispares, con algunos crecimientos puntuales pero también caídas pronunciadas, como en Cosméticos y perfumería (-19,2%) o Veterinarias y mascotas (-11,3%).

Con el resultado 2025, el comercio entrerriano consolidó dos años consecutivos de retracción. Sin embargo, la lectura agregada oculta una realidad más matizada:

La heterogeneidad fue la característica en 2025. En términos reales, 7 de los 20 rubros analizados lograron crecer, lo que refleja que la caída no fue un fenómeno uniforme sino el resultado del peso específico de los grandes segmentos contractivos.

Supermercados e hipermercados, Combustibles y farmacia, rubros de alta participación estructural, explicaron en gran medida el arrastre negativo sobre el resultado agregado.

En el otro extremo, el crecimiento del rubro maquinaria y equipos es una señal positiva que trasciende la lógica del consumo corriente: indica que el tejido productivo provincial sostuvo decisiones de inversión incluso en un contexto adverso.

Automotores, motos y accesorios, que fue el segmento expansivo de mayor peso estructural en el comercio entrerriano (representa 6,7% del total y creció 2,3% real). Su crecimiento estuvo en línea con el aumento de 67,9% en los patentamientos de 0km en la provincia en 2025, expansión que refleja la recuperación del crédito prendario, el efecto de reposición acumulado tras años de acceso restringido al financiamiento, y la reactivación de la demanda del sector agropecuario y transporte, que tiene una presencia relevante en la provincia.

La dinámica del comercio en 2025 muestra que el desempeño no solo varió por rubro o territorio, sino también según el tamaño de las empresas, mostrando diferencias en la capacidad de adaptación frente a un contexto contractivo. En términos generales, los segmentos intermedios fueron los más dinámicos, mientras que los extremos, micro y grandes, enfrentaron mayores dificultades.

Las empresas pequeñas tuvieron un crecimiento real de 1,1% en 2025, siendo el segmento más dinámico del año. Su desempeño sugiere una mayor flexibilidad operativa y capacidad para adaptarse rápidamente a cambios en la demanda.

Las microempresas, que son el corazón del comercio entrerriano (92,6% del total, con 7.380 establecimientos analizados), registraron una caída de 4,8% real. Dado su peso en cantidad de unidades, su desempeño permite entender la evolución del entramado comercial y el impacto territorial de la actividad.

Las empresas medianas mostraron la mayor contracción (-7,6%), reflejando una mayor exposición a la caída del consumo sin la flexibilidad de las pequeñas ni la escala de las grandes para amortiguar el impacto.

Por su parte, las grandes empresas, aunque con una participación marginal en cantidad (0,1% del total), registraron una caída de 5,7%, en línea con el retroceso observado en varios de los rubros de mayor volumen.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora