El Tribunal de Disciplina del Partido Justicialista recomendó la expulsión del intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, por inconducta partidaria. También se adoptaron otras medidas para el caso de Ana Carolina Gaillard, Luna Valentina González, Héctor María Maya, Gustavo Raúl Guzmán, María Rosa Vergara, Graciela Beatriz Trinidad y Claudia Daniela Quiróz y Verónica Paola Rubattino: en esos casos, el Tribunal de Disciplina del PJ analizó la denuncia por “inconducta partidaria, la comisión de actos de deslealtad manifiesta, conductas incompatibles con los deberes de lealtad partidaria y quebrantamiento de la unidad orgánica, vulnerando con ello, en forma directa, los deberes establecidos en el artículo 10° y concordantes de la Carta Orgánica partidaria” y para todos resolvió lo siguiente. Y aconsejó la aplicación de la sanción de suspensión temporaria de la afiliación y su inhibición temporaria para ser postulada a cubrir cargos partidarios y/o candidaturas para cargos electivos.
Enterado de esa determinación, Rossi se expresó públicamente. Dijo: “El PJ entrerriano se parece más a una organización mafiosa que a un partido político”.
“Fui intendente de Santa Elena con todos los gobernadores de la democracia, fui vicegobernador de Entre Ríos y siempre actué con respeto por la vida institucional del peronismo, aun cuando tuve diferencias profundas con muchas de sus conducciones. Por eso resulta llamativo que hoy se pretenda instalar que la mayor deslealtad partidaria es denunciar hechos de corrupción ante la Justicia”, aseveró.
Y agregó: “Durante años, el peronismo entrerriano toleró silencios, complicidades, fracasos políticos y decisiones que perjudicaron a trabajadores, jubilados, municipios y sectores vulnerables. Dirigentes como Urribarri, Bordet, Cáceres, Romero, Ballay, Kueider, Allende y tantos otros deberían dar explicaciones sobre el Estado que administraron y sobre las consecuencias que dejaron”.
En ese orden de ideas, Rosski sostuvo que “ahora el problema parece ser otro: no lo que se hizo con el Estado, sino que alguien se anime a denunciarlo”.
“La pregunta es simple: ¿qué es realmente deslealtad? ¿Denunciar hechos que deben investigarse o haber usado el poder en contra de la gente que el peronismo decía representar?”, apuntó. “Si denunciar corrupción es motivo de expulsión, entonces el problema no somos quienes denunciamos. El problema es un sistema que necesita silencio para seguir funcionando”, observó.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

