En 2013, la Legislatura sancionó la Ley N° 10.215 que, en su articulado, da forma a disposiciones que “constituyen el marco normativo por el cual el Estado garantiza el derecho de agremiación de los estudiantes entrerrianos de instituciones educativas de nivel secundario; terciario no universitario y carreras de educación no formal de más de un año de duración, establecidas en jurisdicción provincial”.

La norma fijó, además, que en las escuelas “donde no existiesen Centros de Estudiantes al momento de entrar en vigencia la presente ley, las autoridades de los mismos deberán convocar a elección de un delegado titular y de un delegado suplente en cada año y división de dicho establecimiento”.

Julia Gauna Aquilini, de la Federación de Estudiantes Secundarios, y Samuel Romero, de la Red Nacional de Centros de Estudiantes, fueron convocados por la Defensoría del Pueblo de Paraná para contar a sus pares de las escuelas Nuestra Señora de Guadalupe y Juan Carlos Esparza la experiencia de funcionamiento del Centro de Estudiantes en la Escuela Normal José María Torres, y así contagiar el espíritu organizativo estudiantil en esos dos establecimientos de la ciudad.

Los dirigentes estudiantiles observan una realidad desigual: en escuelas como Huerto, Mercedarias o Del Centenario, todas del centro de la ciudad, la organización de Centros de Estudiantes funciona de modo más o menos aceitado; pero en los barrios no es tan así. “A veces pasa que los equipos directivos no permiten la organización de los estudiantes. Normalmente, los estudiantes no tienen mucha participación en ese tipo de escuelas, por eso justamente fuimos a incentivar a que participen y se pueda mover más en ese ámbito. Más allá de que hay muchos directivos que  no tienen la mayor predisposición con la creación y la conformación de los centros de estudiantes, tienen derecho a hacerlo”, señalan.

Así, fueron convocados por la Defensoría del Pueblo para que “vayamos a comunicar y a incentivar la participación de los estudiantes. Fuimos y nos pusimos a disposición. La jornada fue muy gratificante, fue muy linda todo”.

“El Centro de Estudiantes –dice Julia- es la representación política de lo que significa tener un criterio para un estudiante. Yo, por ejemplo, estoy desde que tengo trece años; ahora tengo quince, y a mí me abrió un montón la cabeza participar. Me ayudó mucho para entender lo que significa la política”.

Samuel acepta que la actividad de los estudiantes en el Centro no siempre se lleva bien con lo que pretende el equipo directivo. “Por ejemplo, en la Escuela Normal el Centro de Estudiantes no tiene lugar para funcionar. Nos reunimos en el patio, en un aula, en el salón. Por suerte, desde chico tuve la posibilidad de pensar libremente sin que mis viejos me impongan nada, por decirlo así. Eso me dio la posibilidad de elegir lo que para mí actualmente es lo mejor y es la mejor política que puede haber”.

“La participación y poder llegar a transmitir las problemáticas y la voz del estudiantado, siento que es algo que a mí, en lo personal, me gusta mucho, y que algo que todo el mundo debería de probar alguna vez”, plantea Samuel.

-¿Qué diferencias encuentran en lo que es estudiar en la Escuela Normal a las condiciones que tienen alumnos de escuelas de los barrios?

-La verdad que creo que nos sentimos bastante privilegiados. Vimos la realidad de las escuelas de los barrios, el abandono del Estado. Los chicos nos contaban que había días en los que directamente no tenían agua para transcurrir las clases. Es algo que, la verdad, nos afectó bastante luego de haberlo escuchado, luego de haber dimensionado la realidad distinta.

Julia agrega: “Una cosa que a mí me dejó bastante shockeada es el hecho de que todos sabemos que las escuelas públicas te enseñan que hay distintas realidades. Pero es como que llegás a esas escuelas esperando que vas a tener la misma experiencia como si fuera tu escuela, porque tu escuela también es pública y también depende del Estado. Pero la realidad es que no. Hay mucha diferencia entre escuelas pública. Hay diferencia en lo que es, por ejemplo, el comedor. De almuerzo les sirven una tostada con jamón crudo y tomate, y eso era lo que comen todo el día”.

Samuel suele hacer trabajo comunitario en la Toma Nueva. “Es bastante chocante escuchar a los pibes que no tienen agua, que vienen desde hace dos meses con un menú alternativo que no cumple los niveles básicos nutricionales. Ahí ves la realidad del abandono del Estado y hasta dónde se puede llegar a deplorar la educación pública muchas veces”.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora