El hecho ocurrió en la Escuela Integral N° 29 Semillas de Esperanza, de Concordia, una institución de gestión privada que atraviesa una delicada situación financiera y que ha ingresado en atraso en el pago de salarios a su personal.
Una docente que cuestionó el costo de una campera que es parte del uniforme que deben llevar los trabajadores, y que contagió ese malestar a sus compañeros de trabajo derivó en la decisión del apoderado legal de la institución, Felix Ferreira, decidió despedirla.
El hecho fue relatado por Alejandra Frank, secretaria general del Sindicato Argentino de Doentes Particulares (Sadop), al trazar un diagnóstico del cuadro de situación que enfrenta la docencia privada en Entre Ríos en una entrevista con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7.
Ese es un tema que forma parte de la agenda que Sadop quiere plantear al presidente del Consejo General de Educación (CGE), Carlos Cuenca, que no ha respondido a su pedido de audiencia y en cambio se ha encontrado con los apoderados legales de las escuelas privadas.
«La demanda que queremos llevar es la necesidad de reunirnos con los empleadores, porque hay muchas cuestiones que están pasando en las escuelas privadas. Necesitamos que el presidente del Consejo conozca esto, poder hablar, poder llevar las demandas, poder plantear nuestras dudas, plantear las problemáticas que estamos teniendo con la voz de los trabajadores», dijo Frank.
Y agregó: «No solo los descuentos preocupan a los trabajadores; está también el tema de los papás que, como pagan una cuota, no quieren que ese docente haga medidas de fuerza, y hay empleadores que, de alguna manera, hace que este compañero se sienta amenazado y con miedo de poder llevar adelante su derecho a huelga, porque seguramente si es suplente no le van a renovar la suplencia, y si es titular seguramente no va a poder acceder a un cargo directivo. Entonces, por supuesto que para un docente de escuela pública de gestión privada es mucho más difícil llevar adelante un reclamo salarial o un reclamo por algunas condiciones laborales. Por eso siempre valoramos a aquellos compañeros que se suman y que nos acompañan, porque sabemos que es un aporte extra, que saben que también están poniendo en juego su puesto de trabajo. Ahora tenemos un caso en una escuela en Concordia, una escuela especial, donde el empleador echó a dos compañeras. A una de las compañeras, el motivo de despido es porque se negaba a comprar la campera del uniforme, que era con un costo elevado, y le pareció muy cara».
«Como esta trabajadora alentó al resto de los compañeros a no comprar esa campera, fue despedida. Y esta compañera no ha cobrado su indemnización», subrayó.
Pero en esa escuela, Semillas de Esperanza, de Concordia, hay una situación todavía más grave: hace dos años despidieron a una psicóloga que acudió a la Justicia y como no le abonaron la indemnización, consiguió que se embargaran las cuentas de la institución. La consecuencia es que el colegio hoy no cuenta con recursos para pagar el salarios al resto del personal.
Leandro Pereyra, miembro del Sadop, confirmó la situación. «Los docentes no han podido percibir sus salarios a raíz de ese embargo. Lo hemos convocado a la Secretaría de Trabajo al apoderado legal, Félix Ferryera, que no se ha presentado a ninguna de las instancias. Y la situación no cambia: los docentes no cobran, o han cobrado pagos parciales. Pero se viene trabajando desde antes por consultas de trabajadores sobre la manera que tiene este empleador de dirigirse a su personal», observó.
Foto: Ilustrativa
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

