“A once años del primer Ni Una Menos volvemos a salir a las calles porque la violencia machista no terminó. Porque nos siguen matando. Porque nos siguen violando. Porque nos siguen violentando. Porque nos siguen disciplinando. Y porque sabemos que detrás de cada femicidio y transfemicidio no hay solamente un agresor individual. Hay también una trama de desigualdades, complicidades, silencios e instituciones que muchas veces llegan tarde o directamente no llegan”.
El documento final del #NiUnaMenos, este miércoles 3 en Paraná, marcó los alcances de la multitudinaria movilización que unió Plaza 1° de Mayo con la explanada de Casa de Gobierno, punto culminante de la marcha que se sumó al acampe de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) que se extiende hasta este jueves. El texto agregó: “Por eso hoy nombramos a Agostina Vega. Nombramos a Dulce María Candia. Nombramos a Noelia Rivero, a cada mujer víctima de la violencia machista. Las nombramos porque cada nombre tiene una historia. Las nombramos porque cada nombre representa una vida que nos fue arrebatada. Las nombramos porque nos negamos a naturalizar el horror”.
La marcha trazó límites en las responsabilidades y apuntó a “quienes hoy gobiernan”.
“Responsabilizamos al gobierno nacional de Javier Milei por dedicarse, desde su lugar de poder como presidente de la nación, a instalar discursos de odio, agresión a las personas con discapacidad y antifeminismo de Estado, por su negacionismo y banalización de las desigualdades. Lo hacemos responsable por el desmantelamiento intencional y sistemático de políticas públicas destinadas a prevenir, abordar y reparar las violencias por razones de género”, señaló. Y agregó: “Responsabilizamos al gobierno provincial de Rogelio Frigerio por ejecutar sus propias políticas de ajuste feroz sobre las vidas de las mujeres y diversidades entrerrianas y todo el pueblo entrerriano. Responsabilizamos a quienes desde el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial contribuyen por acción u omisión a sostener un entramado institucional que continúa reproduciendo desigualdades y violencias. Porque la violencia machista no puede combatirse mientras se destruyen las herramientas destinadas a prevenir”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

