Dominga Ayala de Almada falleció el miércoles 18. Nacida en Colón, creció y formó familia en Puerto Sánchez y fue inspiración para muchos. Mauricio Garin trazó un recorrido de su vida en un texto que publicó El Observador Regional.

 

La historia que empezó en una isla de Colón…

Nació en la isla Caridad. Cuando tenía ocho años, junto a sus seis hermanos y padres partieron en una canoa con destino a Paraná. Navegaron el río Uruguay aguas abajo y por el Paraná aguas arriba. Tardaron dos meses y siete días en llegar y se instalaron en el tradicional barrio costero de Puerto Sánchez. Corría 1940.

«Es el símbolo cabal de la madre de todos los entrerrianos», así fue descripta doña Natividad Dominga Ayala de Almada por el maestro Linares Cardozo en su libro «Júbilo de Esperanza».

Conocida popularmente en Paraná como Dominga Almada, una mujer de 71 años con una salud de oro, guarda en su memoria la historia y vida del tradicional barrio costero de Puerto Sánchez.

Dominga se casó con Domingo Almada, un baqueano del río y de las islas, conformando un hogar cálido, alegre, respetado y de referencia histórica dentro del nostálgico barrio de Puerto Sánchez a orillas del Paraná, pegado a una de las barrancas que rodea la capital provincial..

Esta familia fue inspiradora de canciones muy conocidas en el ambiente del folklore nacional e internacional. Dominga es la madre costera que inspiró la «Canción de cuna», escrita por Linares Cardozo, hace 49 años y que fue interpretada una vez más, hace unos meses atrás por el músico Jorge Mocker en el Teatro Colón.

«La barca encostada», «Gurisito costero», «Mujer de la costa», «Ternura en rojo», «Hombre de agua», «Río de la esperanza», «Puerto Sánchez sin ti», «Sosiego otoñal», entre otras, fueron las canciones que diferentes intérpretes hicieron sobre la vida de este lugar ribereño vinculada con la vida de los Almada.

Dominga, en el ’91, aprobó la escuela a través del Programa Federal de Alfabetización y Educación para Adultos lo que le permitió poder escribir la historia de Puerto Sánchez y la suya en una carpeta, donde también guarda los artículos publicados por los medios de comunicación que han ido por el rescate de la historia del lugar.

Dominga, además de contar la historia del recóndito barrio, escribe poesías y versos que hoy están siendo llevados a la música de la mano de Miguel «Zurdo» Martínez.

La historia comienza en Colón, en la isla Caridad…

Natividad Dominga nació en Colón el 8 de octubre de 1932, y es parte de la familia compuesta por Francisco Celestino Ayala y Faustina Valdés (padres) y sus seis hermanos: Arsenio, Catalina, Antonia, Ramona, María y Andrés.

La familia que vivía en la isla de la pesca y del cuidado de vacunos, un día de 1940, cansados por las inundaciones que producían los vientos del sudeste, decidió emigrar hacia Paraná, lugar donde vivía una hermana de don Francisco Celestino.

El padre de Dominga, junto al hijo mayor, armó una precaria embarcación, cargaron lo indispensable (algunas pertenencias, algo de provisión) y partieron con una recomendación expedida por Prefectura que exhibía en los resguardos y puesto de control.

«A los dos días de navegación antes de llegar a Concepción del Uruguay se desencadenó una fuerte tempestad que duró tres días. Era el comienzo de un verdadero desafío», cuenta a El Observador Regional la doncella costera en su casa ubicada sobre la calle El Pescador, única en el barrio de Puerto Sánchez.

Navegaron a vela, a remo, a pala, a botador o con la sirga en las costas regulares. Diferentes vicisitudes tuvieron que pasar para llegar hasta al destino propuesto.

«A veces no encontramos tierra para acampar y debíamos amarrar sobre los juncales, sin rumbo, sin lecho, al desamparo. No había noche parecida una con otra» cuenta Dominga y agrega «comíamos galletas amocosadas que conservamos en tarros, al igual que el resto de la mercadería. Mi papá y mi hermano se encargaban de cazar patos o cualquier animal. Siempre tuvimos algo para comer».

 

Puerto Sánchez los recibió

«Después de dos meses y siete días vimos desde la isla Santa Cándida el majestuoso Parque Urquiza. Nos presentamos en Prefectura y nos indicaron que podíamos desembarcar en un rinconcito de pescadores denominado Puerto Sánchez», relata emocionada la mujer.

Años más tarde, la familia que había llegado al paraje, no conformes con el lugar, partió con destino a Punta Lara (Pcia. de Bs. As).

 

Dominga Almada

Dominga fue la única integrante de la familia que ese día no subió a la canoa. A los 13 años, quedó viviendo en la casa de la tía y su vida de ahí en más estuvo vinculada con la costa del Paraná, las brasoladas, los tramayos, la vida en las islas. Vivió a la vera del río, nada más y nada menos que en Puerto Sánchez.

 

Dominga y Domingo

Dominga conoció y formó pareja con Domingo Almada, un baqueano del río y de las islas, criaron tres hijos: Martín, Rubén y Gloria. Domingo ya no está, y su mujer lo recuerda con una poesía escrita por ella denomina-

da «Incertidumbre».

La familia Almada estuvo, y está caracterizada por los lazos de la solidaridad; una familia servicial con el prójimo, alegre, redundante a la hora de trabajar y hacer actividades en pos del bien común.

En su casita bien pintada, ordenada y limpia se pueden ver las distinciones que ha obtenido de distintos organismos: la municipalidad de Paraná le entregó dos placas recordatorias por su incesante trabajos comunitarios en Puerto Sánchez y en un jardín de infantes en Puerto Viejo. El Museo de Ciencias Naturales y Antropológicas de Entre Ríos la distinguió también con un recordatorio: «A Dominga Almada por apoyo y defensa de la cultura costera. Los pueblos no maduran en vano»

«Son innumerables los recuerdos que fui atesorando en tantos años de vida costera, pero nunca se me cruzó por la mente que alguna vez tendría oportunidad a darlo a luz», finalizó diciendo doña Natividad Dominga.

 

Evocación

Colón Entre Ríos cuna lejana una mañana te abandoné poniendo rumbo a Puerto Sánchez donde remando por fin llegue Pasaron años y no te olvido. guardo recuerdo dentro del alma: sarandisales, tus blancas playas y el sabor dulce de la pitanga. Quiero que sepas pago querido que fui feliz por estos lugares. Quiso el destino que conociera al gran maestro que fue Linares También mi barca inspiró versos que aún se canta en los confines donde se juntan y dan la mano Polo Fluvial y Miguel Martínez Llegó el momento de despedirme con un abrazo grande y cordial sueño con verte pueblo querido eres mi cuna Colón natal.

 

 

Texto escrito por Mauricio Garín y publicado el 25 de julio de 2003 por el periódico El Observador Regional, de Colón.