Por Lorena Dubini (*)
Como mamá de Brian y Lucas, y como familiar de las víctimas de la tragedia causada por Juan Ruiz Orrico, siento una profunda angustia e impotencia frente a la demora en la resolución de la apelación que se encuentra en manos de los vocales Pablo Garrera Allende, Germán Dri y María Clara Mondragón Pafundi.
Entendemos que los magistrados tienen derechos laborales y que deben actuar conforme a los plazos y procedimientos establecidos por la ley. Sin embargo, para quienes vivimos con una ausencia irreparable, cada día de espera se convierte en una carga más. El plazo legal se cumplió el 19 de junio y, mientras nosotros seguimos contando días, meses y años desde que nos arrebataron a nuestros hijos, sentimos que nuestro dolor queda relegado.
Como madre, no puedo evitar sentir que la indiferencia y las demoras terminan profundizando la herida. No pedimos privilegios ni exigimos una sentencia determinada; pedimos sensibilidad, respeto y una respuesta oportuna. Detrás de cada expediente hay familias destruidas, hay nombres, historias y sueños que quedaron truncos.
Brian y Lucas no pueden esperar. Ellos ya no están. Somos nosotros, sus padres y seres queridos, quienes debemos convivir todos los días con su ausencia y con la incertidumbre de no saber cuándo habrá una resolución definitiva.
Solo pedimos que quienes tienen la enorme responsabilidad de impartir justicia comprendan que para las familias de las víctimas el tiempo no se detuvo aquel día, sino que se convirtió en una espera dolorosa que merece ser atendida con la seriedad y la humanidad que corresponde.
Por Brian, por Lucas y por todas las víctimas, seguiremos reclamando una justicia que no se demore y que esté a la altura del dolor que cargamos desde hace dos años.
Lorena Dubini y la muerte de sus dos hijos: «Se te pausa la vida»
(*) Lorena Dubini es mamá de los hermanos Brian y Lucas Izaguirre, quienes junto a Leonardo Almada y Axel Rossi fallecieron trágicamente la madrugada del 20 de junio de 2024. Viajaban desde su ciudad, Basavilbaso, hasta su trabajo, en el Frigorífico Fadel, de Pronunciamiento, en el departamento Uruguay. En la ruta 39, fueron embestidos de frente por un vehículo oficial, VW Passat, conducido por el entonces titular del Instituto Portuario, Juan Ruiz Orrico, que manejaba alcoholizado.

