Por Lorena Dubini (*)

Hoy la Justicia confirmó la condena. Muchas personas me preguntan si estoy feliz… y la verdad es que no.

Siento un pequeño alivio porque una vez más quedó demostrado quién fue el responsable de arrebatarles la vida a nuestros hijos. Pero mi corazón no puede sentir paz cuando todavía sé que queda una instancia más y que debemos seguir esperando.

No perdí un hijo… perdí a dos. No hay palabras que puedan explicar el vacío con el que me levanto cada mañana, ni el silencio que quedó en mi casa desde aquel 20 de junio de 2024. Hay heridas que nunca dejan de sangrar.

Hoy solo puedo agradecer a Dios y a mis hijos por haberme dado fuerzas para llegar hasta acá, a nuestros abogados por su enorme trabajo, a la Justicia por escuchar nuestro pedido y a cada persona que, desde el primer día, caminó a nuestro lado, compartió una publicación, nos abrazó, rezó por nosotros o simplemente nos dijo: «No bajen los brazos».

A todos ustedes, gracias. Gracias porque cuando las fuerzas se terminaban, ustedes nos ayudaron a seguir.

Pero todavía no puedo cerrar este capítulo. Como mamá, necesito que la sentencia quede firme. Necesito sentir que este camino tan largo termina con la justicia que Brian, Lucas, Axel y Leonardo merecen.

Nada me devolverá a mis hijos. Nunca volveré a escuchar sus voces, abrazarlos o verlos entrar por la puerta de casa. Esa condena la llevo yo y mi familia para toda la vida.

Solo espero que muy pronto podamos decir que la Justicia llegó hasta el final.

Por Brian. Por Lucas. Por Axel. Por Leo.

Que nunca sean olvidados.

 

(*) Lorena Dubini es mamá de Brian y Lucas Izaguirre. Junto a Axel Rossi y Leonardo Almada perdieron la vida el 20 de junio de 2024 en la ruta 39, en el departamento Uruguay. Iban a trabajar al Frigorífico Fadel. Fueron embestidos por un coche oficial que conducía el entonces presidente del Instituto Portuario de Entre Ríos, Juan Ruiz Orrico, condenado a 5 años 8 meses de cárcel. Ese fallo fue confirmado por la Cámara de Casación Penal de Concordia. Pero todavía la sentencia condenatoria no está firme. Y Orrico está libre.