“Me pinchaste dos veces las ruedas. Te tengo filmado”.
El tono destemplado del abogado Alejandro Becic quedó registrado en un video de 38 segundos grabado con un teléfono celular. Se acercó a reclamar a un tarjetero que trabaja en la cuadra de calle Garay, entre San Martín y Buenos Aires, frente al Colegio Domingo Sarmiento.
En la versión de Becic, el tarjetero ejerció violencia de género contra su esposa, que había estacionado el auto en esa cuadra luego de cubrir una guardia en el Hospital San Roque. Y por eso la pareja presentó dos denuncias: una, de Becic, ante la Comisaría Primera; otra de su esposa, por violencia de género, ante el Ministerio Público Fiscal. Eso dijo el abogado.
Juan José Mangona, el trabajador que de lunes a sábado, desde las 6 de la mañana, trabaja en esa cuadra del Colegio Domingo Faustino Sarmiento, niega haber tenido un trato descortés o violento contra la mujer, y refiere contantes actitudes evasivas de la pareja al momento de abonar el monto por el estacionamiento medido. Que ambos dejan sendos vehículos por horas y que luego se niegan a abonar. Incluso, según Mangona, Becic haría alardes de ser “juez de Faltas”, cargo que no detenta.
“Ellos siempre han dejado sus autos por ahora. Nosotros ni llegábamos a verlos, porque tenemos un horario de trabajo. Dejaban sus autos toda la mañana y toda la tarde, nunca teníamos la posibilidad de verlos para cobrarles. Nosotros habíamos avisado de esta situación al Municipio, y el Municipio nos decía que por más que sea juez de Faltas -porque se hacía pasar por juez de Faltas- tenían que abonar el estacionamiento. Bueno, da la casualidad que el miércoles (8 de julio) apareció la camioneta, y estaba la chica, la mujer. Y entonces le informé que el Municipio había dicho que el marido, por más que sea juez de Faltas, tenía que abonar la tarjeta. Y ella me respondió: ´Yo no soy mi marido. Yo no soy igual´. Así me contestó. Entonces le pregunté si podía abonar la tarjeta. Y ahí fue que me contestó que no porque había encontrado los neumáticos pinchados. Le dije: somos tarjeteros, no somos trapitos. Y, bueno, ahí terminó todo y me fui a mi lugar”, contó Mangona al programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7.
Luego de ese diálogo, cuenta, llegó el abogado Becic. Y la situación se puso mal y peor. “Me empezó a dar golpes. Y cuando vio que yo lo estaba filmando, se lanzó de vuelta, me dio una patada por atrás, y me siguió pegando en la parte de la nuca, y tuve que agarrar y esconder el teléfono. No pude filmar esa parte. Pero él me siguió golpeando. Otra cosa, yo soy una persona trasplantada. A mí me trasplantaron el 10 de octubre del 2015, y tomo muchas pastillas por día”, resaltó.
Luego, plantea su mirada sobre el incidente: “Yo creo que no es justo que un abogado, que conoce las leyes, venga a tratar mal a una persona y acusarlo de tantas cosas. Todas esas cosas que él dice de mí va tener que comprobarlo ante la Justicia, porque yo estoy tranquilo. Yo no he hecho nada. Y toda la gente me conoce. Yo no le falto respeto a nadie. Hay muchas diferencias entre un trapito y un tarjetero. Yo tengo un permiso del Municipio. Estamos autorizados”.
-¿El abogado Becic y su esposa siempre han dejado sus autos estacionados en la zona en la que vos trabajas?
-Hace 4 años que estoy ahí, y nunca pagó el estacionamiento. Yo estoy de lunes a sábado, llueva, haya tormenta, estoy ahí, mojándome estoy. Y nunca lo vi. Es la primera vez que lo veo.
-¿Habían tenido una discusión previa? Te acusa de haberle pinchado los neumáticos.
-No, nunca me encontré con él. Pero además, yo nunca le pinché las ruedas, como dice. Este señor deja todo el día y toda la noche su auto ahí. A la noche no estamos nosotros. Me parece raro que me grite que yo hice violencia de género, que tiene video mío, que tiene todas esas cosas. ¿Y por qué, si tiene video mío y yo le rompí el auto, no me denunció si supuestamente yo le rompí el auto y tiene video?
Mangona asegura que la versión que el abogado Becic exhibe “es falsa, es para cubrirse”
-¿Has vuelto a la cuadra de calle Garay a trabajar?
-Yo sigo trabajando, como todos los días. A las 6 de mañana estoy ahí, pero él ya no estaciona más en esa cuadra de calle Garay. Estaciona sobre calle Buenos Aires.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

