“En mi carácter de representante de Granja Tres Arroyos SA le notifico que esta empleadora ha resuelto extinguir el contrato de trabajo que la vincula con usted a partir del día de la fecha, en los términos del artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo. La presente decisión obedece a una grave disminución de trabajo no imputable a esta empleadora, originada en circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad que afectaron de manera directa y sustancial el normal desenvolvimiento de la actividad”.

De ese modo, Granja Tres Arroyos comenzó a notificar a parte de su personal de planta La China, en Concepción del Uruguay, de nuevos despidos que agregan más zozobra al futuro de esta empresa que, desde el 26 de mayo, bajó sus persianas y suspendió a sus casi 1.000 trabajadores que son asistidos con bolsones de alimentos por el Municipio uruguayense y el Gobierno provincial. La mala nueva traza un panorama preocupante respecto de una eventual reactivación y vuelta a la actividad.

Extraoficialmente se indicó que son más de 260 desvinculaciones, pero no todas las notificaciones han llegado. Desde los gremios que agrupan a los trabajadores de Tres Arroyos aseguran que no hay información oficial, y que la contabilización de las bajas se contabilizan en base a trascendidos.

Los despidos alcanzarían así a un 25% de la planta total, de casi 1.000 emplados.

La empresa enfrenta un proceso de reestructuración que hoy impacta en plantas ubicadas en Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba, con suspensiones, reducción de actividad, conflictos laborales y dificultades financieras.

Paradójicamente, la avicultura argentina atraviesa uno de sus mejores momentos, con crecimiento de la producción, aumento de las exportaciones y una demanda sostenida. La situación responde a la realidad particular de una empresa y no refleja la del conjunto del sector.

Actualmente el proceso de reestructuración afecta a distintas unidades productivas del grupo Tres Arroyos, que supo ser la mayor procesadora de pollos del país, y que ahora negocia una reestructuración de deuda con sus acreedores mientras enfrenta el impacto combinado de la caída del consumo interno, la pérdida de mercados de exportación y una seguidilla de medidas de ajuste que se extendieron durante los últimos meses en varias de sus plantas.

* Buenos Aires (Pilar): la planta Pinazo suspendió durante agosto a la totalidad de su personal, que percibirá el 65% del salario, mientras persisten atrasos salariales y del aguinaldo.

* Buenos Aires (Esteban Echeverría): la planta Wade II (CEISA – ex Cresta Roja) registró paralizaciones por conflictos salariales, bloqueos y demoras en los pagos.

* Buenos Aires (Ezeiza): la planta Wade I (ex Cresta Roja) también presenta una fuerte reducción de actividad dentro del proceso de reorganización del grupo.

* Entre Ríos (Concepción del Uruguay): la planta La China permanece cerrada como parte del proceso de reestructuración que atraviesa la compañía.

* Córdoba (Río Cuarto): la planta AVEX también forma parte del proceso de reestructuración y opera con dificultades derivadas de la situación financiera de la compañía.

 

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Durante los últimos años, Granja Tres Arroyos llevó adelante una importante estrategia de crecimiento, incorporando nuevas plantas y ampliando significativamente su capacidad productiva con operaciones como WADE (ex Cresta Roja) y AVEX.

Esa expansión le permitió consolidarse como la principal empresa avícola del país, aunque también implicó administrar una estructura industrial y financiera mucho más grande y compleja.

Con el tiempo comenzaron a aparecer dificultades de liquidez, tensiones financieras y la necesidad de iniciar un proceso de reorganización que hoy impacta en distintas plantas del grupo en varias provincias.

La situación actual muestra que se trata de una reestructuración de alcance nacional dentro de una empresa en particular, mientras que el resto de la cadena avícola continúa mostrando buenos niveles de actividad, inversión y exportaciones.

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora