Hay residuos que son altamente contaminantes y que, sin embargo, no siempre se tiene conciencia de la necesidad de darles un tratamiento particular, ni tampoco hay experiencias en otras ciudades distintas a Paraná que ayude a tomar iniciativas parecidas.
Fabián Tedesco es médico, jefe del Servicio de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del Hospital San Martín, pero en su consultorio particular un día llegó una paciente con diabetes tipo 1 y le planteó una duda. Carolina lo consultó al médico qué hacer con tantas “lapiceras” para aplicarse insulina que quedaban como descarte.
Cayó en la cuenta que no había ninguna iniciativa que permitiera hacer conocer a los pacientes con diabetes de qué modo deshacerse de los elementos para aplicarse insulina: las “lapiceras” y las agujas. Tedesco empezó a averiguar, llevó la inquietud al área de Medioambiente de la Municipalidad de Paraná y tuvo buena acogida.
Lo cuenta: “Después de eso, después de un año de idas y venidas, me contacto con la gente de Medioambiente de la Municipalidad de Paraná. Me escuchó Maximiliano Pérez Viecenz, que es el subsecretario del Ambiente. Nos reunimos, le conté la idea, le pareció interesante, y me pidió que le muestre cómo sería. Lo escribí, lo preparé, les pareció más interesante. Y después también nos juntamos con Claudia Enrique, que es la secretaria de Salud, y, bueno, así pusimos en funcionamiento esto que se llamó Ecoinsulina”.
“Entre el 85% y el 90% de la constitución de estas lapiceras que usan los pacientes con diabetes su constitución es plástico reciclable. Por eso, esta campaña que iniciamos busca que la gente no lo deseche con el resto de los residuos, sino que los deposite en los puntos donde se juntan estas lapiceras, que son puntos de recolección, para meterlos dentro de lo que sería el circuito virtuoso del reciclado”, plantea.
-¿Qué tan importante es el material que se desecha?
-Yo lo calculé según las estadísticas de cuántos pacientes diabéticos tipo 1hay y cuántos diabéticos tipo 2 que requieren insulina. En el departamento de Paraná, hay una producción de 17 toneladas anuales de lapiceras. O sea, se desechan 17 toneladas anualmente de lapiceras solamente en el departamento Paraná. En la provincia de Entre Ríos, ese número llega a alrededor de 62 toneladas de lapiceras anuales. Y todo esto es plástico que se tira a cielo abierto, a los basurales a cielo abierto de la provincia, y que se transforman con el tiempo y con la exposición del sol y el contacto con el agua en lo que son nanoplásticos y microplásticos, que se ingieren con los alimentos, que se ingieren con los animales que consumimos, que se ingieren con el agua que consumimos diariamente, y producen otras enfermedades. Y la paradoja es que una de las enfermedades que produce este consumo de microplástico y de nanoplástico es la diabetes, la diabetes tipo 2. O sea, algo que intenta cuidar a los pacientes que lo requieren, termina enfermando al resto de la población porque lo tiramos y lo desechamos, Y lo podríamos transformar en otra cosa.
-¿Cuánto lapiceras llega a utilizar un paciente con diabetes?
-La dosis promedio es entre 40 y 50 unidades. Eso equivale a una caja de 5 lapiceras, Hay pacientes que utilizan mucho menos, pero hay otros que pueden usar 400 unidades por día. Depende de cada paciente.
-¿Aumenta el número de pacientes con diabetes?
-La diabetes viene aumentando. Cuando empecé a hacer la especialidad, el porcentaje de pacientes diabéticos en la provincia de Entre Ríos no llegaba al 10%. Ahora, estamos superando el 12%, y esto va aumentando de la mano de los diabéticos tipo 2, que tienen su enfermedad relacionada a la genética, por un lado, pero principalmente a la obesidad, a la mala alimentación, a la falta de actividad física, al sedentarismo. El diabético tipo 1 es el 10% del total de los diabéticos y eso no se mueve, sigue siendo lo mismo. No hay un aumento del diabético tipo 1, pero el diabético tipo 2 aumenta de forma exponencial de la mano de la obesidad.

Ecoinsulina
Tedesco destaca que hay distintos puntos de recolección de lapiceras para ser recicladas: un lugar es el Hospital San Martín, pero también los centros de salud municipales y también el Círculo Médico de Paraná.
“A esos puntos de recolección las lapiceras tienen que llegar sin las agujas. Porque acá hay una acá hay una tercera pata, que es la pata social. Una es ecológica, y la otra de salud. La pata social es el trabajamos que tenemos con la cooperativa de recicladores del Movimiento de Trabajadores Excluidos: ellos son los que juntan estas lapiceras después y las comercializan. Es muy importante que las lapiceras se reciclen sin agujas para cuidar a aquellos que manipulan las lapiceras. Respecto de las agujas, recomendamos que las pongan en botellas plásticas, en botellas de gaseosa, en botella de agua de mineral, y las pueden llevar a los puntos de recolección”, explicó.
Las personas pueden acercar estos elementos cualquier día de la semana a los puntos habilitados: CAPS Padre Kentenich, San Martín, Papa Francisco, Toma Nueva e Illia, la Posta Sanitaria La Milagrosa y el Hospital San Martín.
De esta manera, el Municipio busca facilitar la participación de la comunidad y promover una correcta gestión de estos residuos, sumando una acción concreta de cuidado de la salud y protección del ambiente.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

