Tres estudiantes del nivel secundario de la Escuela del Club Atlético Estudiantes (CAE) recibieron la máxima sanción luego de haber cometido una falta que, según la escala establecida en el código de convivencia escolar, fue calificada como “muy grave”. Los expulsaron.

Los tres adolescentes quedaron en una situación tal que deberán encontrar lugar en otros establecimientos educativos de Paraná justo cuando se transita el último trimestre del ciclo escolar 2025. No todos los padres estuvieron de acuerdo con la medida sancionatoria de la Escuela del CAE y han efectuado presentaciones para que se revierta. Otros, resolvieron rápidamente la reubicación de sus hijos, aunque mantienen un pleito con la Escuela del CAE.

En el hecho tomó intervención el Consejo General de Educación (CGE), a través de la Dirección de Educación de Gestión Privada y procuró, de momento sin éxito, que se vuelva atrás con las expulsiones. “Hay padres que sacaron a sus hijos, otros que quieren mantenerlos en la escuela, hay abogados que intervienen, hay cuestiones judiciales. Es muy compleja la situación. Encima, la escuela no quiso revertir ninguna decisión”, contó una fuente que conoce el caso.

Hubo un hecho que disparó el conflicto: tres estudiantes habrían acosado -se habla de abuso- a un cuarto alumno en el patio de la escuela, y la situación quedó registrada por las cámaras que existen en el establecimiento educativo.

Judith Trembecki, directora de Educación de Gestión Privada del CGE, habló con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7 y planteó: “La situación es delicada, sobre todo porque involucra a menores de edad. Entonces, siempre que se da este tipo de situaciones complejas, preferimos hablar con delicadeza, con cuidado, con prudencia, para no exponer a nadie.  Por eso, buscamos resguardar la intimidad, dado que son todos menores de edad. Como todas las situaciones que se producen en los ámbitos escolares, el Consejo General de Educación interviene, en este caso, a través de la supervisión, que es quien acompaña y quien va asesorando y orientando a cada una de las instituciones educativas”.

La funcionaria reiteró que se trata de “una situación delicada” y que “se interviene de la misma manera, asesorando, acompañando. En este caso, desde que la institución educativa dio aviso a la supervisión, se comenzó la intervención”.

 

-¿Hubo expulsiones de alumnos?

-Están ahora en esos pasos. Nosotros no hablamos de expulsión porque, como ustedes sabrán, ya desde el año 2006 la escuela secundaria es obligatoria. Entonces, nosotros siempre hablamos más bien de trayectoria educativa. Lo que sí, obviamente, existe un código de convivencia escolar y establece que cuando hay una falta a estos acuerdos de convivencia, hay sanciones que apuntan a la mejora, al cambio de actitud, al aprendizaje. Siempre lo que se busca es el cambio de actitud, la mejora para un aprendizaje y para una convivencia. La escuela es una escuela de ciudadanía también. En este sentido, hay faltas leves, hay faltas graves y hay faltas muy graves. Y entonces siempre se tienen en cuenta dos principios fundamentales: la proporcionalidad y la gradualidad de las faltas. En este caso, se consideró que la falta era muy grave, y entonces, ante una falta muy grave, la sanción también es proporcional a la falta. La escuela considera que los estudiantes no deberían seguir en su establecimiento. Eso no debiera definirse nunca de manera unilateral. Hubo reuniones de consejo escolar de convivencia, o sea que hubo una intervención mayor también, no es una decisión de una sola persona. Lo que pedimos también es que se pueda garantizar una continuidad de la trayectoria del estudiante. Antes, en otra época, se sabía que si se acumulaban tantas amonestaciones, después seguía la expulsión. Hace muchísimos años que esa perspectiva ya no está. Pero está claro que frente a toda falta, ya sea leve o muy grave, hay un límite. En este caso, va un poco en esa línea la medida que la institución está adoptando.

-Usted dice que la falta fue muy grave. En consecuencia, la escuela entiende que no pueden ser parte de la comunidad educativa estos alumnos que cometieron esa falta. ¿El CGE está dando alternativa para que no se interrumpa la trayectoria escolar de esos estudiantes?

-Siempre que se llega a un cambio de institución, cualquiera fuese el motivo -nosotros hablamos de solicitudes de pase-, se hacen con intervención de la supervisión y, en este caso, con el pedido de la familia. En el caso de una sanción, es más complejo. Nosotros ofrecimos algunas alternativas. En ese marco, el Consejo General de Educación acompaña, asesora, brinda oportunidades. También hay familias que prefieren continuar en una institución de gestión privada. Nosotros lo que hacemos es brindar alternativas como parte de garantizar el derecho del estudiante a continuar sus estudios.

-¿Los chicos sancionados son tres, son cinco?

-Los chicos involucrados son cuatro. Lo que nosotros hacemos siempre es abordar la cuestión de un modo integral, porque aquí hay todo un grupo que también está afectado. Y hay un estudiante que quizás esté más vulnerado que el resto. Nosotros queremos seguir acompañando a los estudiantes en el lugar en donde estén: a quien sufrió la situación de manera más particular, obviamente, y también al resto del grupo, porque nos tenemos que ocupar de todos los chicos y chicas.

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora