El caso de los cuatro alumnos de 2° año del nivel secundario de la Escuela Secundaria del Club Atlético Estudiantes (CAE) – Instituto D170 cobró estado público a partir de las declaraciones que reprodujo Entre Ríos Ahora de la directora de Educación de Gestión Privada del Consejo General de Educación (CGE), Judith Trembecki. En principio, se habló de cuatro: tres agresores, una víctima. Ahora se sabe que fueron cuatro, y una quinta víctima.
“La situación es delicada -expresó la funcionaria-, sobre todo porque involucra a menores de edad. Entonces, siempre que se da este tipo de situaciones complejas, preferimos hablar con delicadeza, con cuidado, con prudencia, para no exponer a nadie. Por eso, buscamos resguardar la intimidad, dado que son todos menores de edad. Como todas las situaciones que se producen en los ámbitos escolares, el Consejo General de Educación interviene, en este caso, a través de la supervisión, que es quien acompaña y quien va asesorando y orientando a cada una de las instituciones educativas”.
Y añadió: “Nosotros no hablamos de expulsión porque, como ustedes sabrán, ya desde el año 2006 la escuela secundaria es obligatoria. Entonces, nosotros siempre hablamos más bien de trayectoria educativa. Lo que sí, obviamente, existe un código de convivencia escolar y establece que cuando hay una falta a estos acuerdos de convivencia, hay sanciones que apuntan a la mejora, al cambio de actitud, al aprendizaje. Siempre lo que se busca es el cambio de actitud, la mejora para un aprendizaje y para una convivencia. La escuela es una escuela de ciudadanía también. En este sentido, hay faltas leves, hay faltas graves y hay faltas muy graves. Y entonces siempre se tienen en cuenta dos principios fundamentales: la proporcionalidad y la gradualidad de las faltas. En este caso, se consideró que la falta era muy grave, y entonces, ante una falta muy grave, la sanción también es proporcional a la falta. La escuela considera que los estudiantes no deberían seguir en su establecimiento. Eso no debiera definirse nunca de manera unilateral. Hubo reuniones de consejo escolar de convivencia, o sea que hubo una intervención mayor también, no es una decisión de una sola persona. Lo que pedimos también es que se pueda garantizar una continuidad de la trayectoria del estudiante. Antes, en otra época, se sabía que si se acumulaban tantas amonestaciones, después seguía la expulsión. Hace muchísimos años que esa perspectiva ya no está. Pero está claro que frente a toda falta, ya sea leve o muy grave, hay un límite. En este caso, va un poco en esa línea la medida que la institución está adoptando”.
Susana Hernández, rectora del nivel secundario de la Escuela del CAE, contó de qué modo ocurrieron los hechos el 1° de septiembre en un escrito al que accedió Entre Ríos Ahora. La situación involucró a cuatro alumnos de 2° año.
La Escuela del CAE, sacudida por la expulsión de tres estudiantes
“Notificados de lo sucedido por medio del alumno (víctima) y la observación de quienes estaban en el lugar” en el momento posterior al almuerzo, en planta alta, frente al espacio de tutoría, dos estudiantes rodean a un tercero, saltando y profiriendo a los gritos su nombre. A ellos , se suman otros dos, uno de los cuales, estando la víctima del acoso totalmente inmovilizado, le “toca sus glúteos de manera inapropiada”.
La víctima los empuja, sale de la situación y pone al corriente de lo sucedido a su preceptor y a la tutora Romina Solís, quienes lo contienen. Para entonces, los cuatro que habían protagonizado el hecho ya se habían retirado de la escuela por cuanto había finalizado el horario de clases.
El miércoles 2 de septiembre, “los cuatro implicados son convocados por el Equipo Directivo para tener un relato de los hechos por parte de ellos”, y en ese ámbito “reconocen lo realizado”, y en particular uno de los cuatro admite haber sido el responsable del “tocamiento indebido”. Ese día, además, fueron convocadas las cuatro familias para el acta de descargo de cada uno de los alumnos de manera individual
El jueves 3 “se producen las cuatro reuniones. En tres de ellas, las familias aceptaron lo dispuesto por la institución y reconocieron la gravedad del hecho”. Una cuarta familia “minimizó los hechos, argumentando que es una forma de comportarse en general de los alumnos, y que al no ser su hijo quien produjo el tocamiento indebido”. no debía considerarse de tal gravedad en su caso.
Luego del descargo, se notifica a las familias las medidas dispuestas por medio de correo electrónico, a saber: envío de sanción por escrito; la no participación de ninguno de los cuatro en las Jornadas Deportivas (Semana del Estudiante); la suspensión provisoria de la participación en el Campamento de Octubre; y además se dejó “en suspenso” la matriculación para el ciclo lectivo 2027.
El viernes 4 se presentó en la escuela la familia del alumno agredido. Luego, la mamá del adolescente acude ante la supervisora de educación de gestión privada del Consejo de Educación Claudia Brehm y la pone al corriente.
Dos de los alumnos involucrados en el hecho “solicitan pedirle disculpas” a la víctima; los otros dos que participaron del hecho no lo hicieron “por estar de viaje deportivo”.
El día 9 de septiembre se lleva adelante el Consejo Escolar de Convivencia “para observar las posteriores medidas a tomar y evaluar la situación de cada alumno en virtud de su trayectoria escolar en el presente ciclo lectivo. En este Consejo se decide la automática desvinculación de los alumnos involucrados”.
Cada familia de los alumnos involucrados en el hecho tomó caminos diferentes. El 16 de septiembre la Escuela del CAE convocó a los padres y les transmitió la mala nueva: que sus hijos deberían buscarse otra escuela. Una de las tres familias no se presentó a ese encuentro; otra, “no acepta” la sanción aplicada de expulsión; una tercera firma en disconformidad la sanción y ubicó a su hijo en otro establecimiento educativo; la cuarta, “firma la notificación y en la actualidad se realizó el pase a otra institución”.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

