Puntualmente a las 17 de este viernes 16 arranca la 44° edición de la Peregrinación de los Pueblos, una marcha a pie, a lo largo de 90 kilómetros, durante más de 24 horas, para unir Hasenkamp con Paraná.

El párroco de San José de Hasenkamp, Daniel Ponce, cuenta que la ciudad está a tono con el inicio de la Peregrinación de los Pueblos, este viernes. “La ciudad está hermosa. Toda la localidad se viste de colores, con carteles con el lema de la Peregrinación, ´Peregrinos con María, hacia un mundo más humano´, tomado de la primera encíclica del Papa León XIV, en la que habla de la grandeza humana, del cuidado de la humanidad y de la dignidad de las personas”, destacó.

Este año, los peregrinos saldrán a la ruta con una cuota de incertidumbre: los vaivenes del clima hace que los organizadores estén muy atentos al pronóstico. “Este miércoles anduvimos recorriendo algunos lugares, sobre todo cerca de El Palenque, y las banquinas, donde paran los vehículos y los peregrinos. En la primera parada necesitamos que el piso esté firme porque vienen muchos vehículos de apoyo. Vimos el piso en condiciones, y ojalá y Dios quiera que se mantenga así. Que haya sol y que el buen clima nos acompañe”, contó en diálogo con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7.

 

Daniel Ponce.

-El contexto el contexto de la próxima visita del Papa, y la expectativa por la salud del Papa da un condimento extra y especial a esta Peregrinación?

-Sí, totalmente. El lema de este Peregrinación fue tomado de la primera encíclica del Papa. El domingo nos vimos sorprendidos que el mismo Papa haya anunciado que gracias a Dios su operación y que ahora sepamos que todo ha salido bien. Seguimos rezando para que se recupere. Ojalá se dé la visita, pero lo principal es su salud.

-La Peregrinación lleva más de 40 años. ¿Ya está aceitada la logística y la organización?

-Sí, la verdad que sí, muy aceitada. La verdad que el rodaje de esta preparación fue algo muy lindo. Creo que la preocupación que no tuvimos durante todos estos meses la hemos tenido en esta semana por el clima.

-¿Cuánta gente se espera?

-Mirá, el año pasado nos dijo la Policía que habían salido desde Hasenkamp unas 20.000 personas. Pero este año, teniendo en cuenta la cantidad de pases que se han pedido, creemos que va a venir más gente.

La Peregrinación de los Pueblos –el nombre lo adoptó por el número de localidades que toca a su paso-, se inició el viernes 14 de octubre de 1983, a las 19, de la mano de los fundadores, Jorge Quirós y Amelio Rodríguez. Rezaron el rosario en la Parroquia San José, y media hora después estaban en la ruta, la ruta provincial 32, las mochilas al hombro, comida y agua en las mochilas al hombro, una imagen de la Virgen María en los brazos, y más nada. Más nadie.

Era un viernes abierto, una tarde azul. Quince kilómetros más adelante el cielo se transformó como en una escena bíblica: nubes y truenos, viento aciago y relámpagos, y estos dos muchachos caminando en la ruta, mochilas al hombro, rezando.

Una lengua de luz partió el cielo en dos, y un sonido de fin del mundo los paralizó. Decidieron salir de donde estaban, cobijados por aquel eucalipto, y empezaron a caminar. Llegaron hasta una estación de servicio, en el empalme de las rutas 126 y 127. La luz se había cortado y diluviaba.

Ocurrió el primer misterio: cuando pisaron la estación de servicio, volvió la luz. Y enseguida, paró de llover.

Pero la peregrinación había fracasado.

Ese fue el principio de la Peregrinación de los Pueblos: dos muchachos caminando en medio de la noche, una tormenta arisca, los peregrinos vueltos a casa, ateridos, arriba del auto de un tío que, por providencia, había pasado a cargar nafta por aquella estación de servicios.

Aquella primera vez, la caminata había sido planeada con mucho tiempo. Desde finales de la década de 1970, estos dos muchachos, más otros más, se habían propuesto hacer aquello que todavía no tenían muy en claro qué era.

Los dos caminantes, antes de ser caminantes, antes de peregrinar en medio de la noche oscura, se habían sumado a un movimiento católico incipiente, Schoenstatt, una corriente mariana fundada por el sacerdote alemán Jose Kentenich. Kentenich, perteneciente a la orden de los palotinos.

Aquella primera vez no pudo ser. Pero hubo una segunda, y entonces sí: alcanzaron el destino final, el Santuario de La Loma. El mismo destino que los acoge cada octubre. Como ahora, en la 43ª edición, y cono será las veces que vendrán por delante.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora