Jorge Quiros y Amelio Rodriguez cumplieron, en 2026, lo que empezaron en 1983 ellos dos solos: unir a pie Hasenkamp con Paraná, a lo largo de 90 kilómetros, de día y de noche, como ofrenda a «la Mater», Nuestra Señora de Schoenstatt.

«Jorgito» en uno de los móviles de apoyo; Amelio, dice, «todavía» puede hacer la peregrinación a pie. «Esto es de la gente. Nosotros fuimos un mero instrumento de la Virgen Santísima. Por supuesto, lo que uno siente es una gran emoción», cuenta.

Es un sábado diáfano, con una mañana fría, la que recibe a los peregrinos en el acceso a Paraná. Llegan cansadísimos, pero cantan y rezan. Los móviles de sonido los alientan en cada momento, y las flaquezas se superan. En el puente del Acceso Norte a Paraná les tiran caramelos, como gesto de bienvenida.

Según cálculos de la Policía, que brindó José María Velázquez, responsable de la Pastoral Social del Arzobispado de Paraná, en esta edición 2026 de la Peregrinación de los Pueblos, cuyo lema es «Peregrinos con María, hacia un mundo más humano», fueron más de 40 mil personas las que participáron.

La ahora denominada Peregrinación de los Pueblos no nació con ese nombre, y no lo tendría sino hasta pasado el año 2000. Tampoco nació con un objetivo de una marcha masificada, con amplia participación de jóvenes y una logística ya suficientemente ensayada. En 1983 cuando se dio el puntapié inicial fue sólo una demostración de fe de dos jóvenes de Hasenkamp, integrantes del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, esa corriente dentro de la Iglesia impulsada por el sacerdote alemán José Kentenich.

Fue, como hoy se preocupan en resaltar sus organizadores, un “regalo de amor a la Virgen” de dos jóvenes, Jorge Quiroz y Amelio Rodríguez, en el mes de la madre, octubre. El dueto no pudo llegar a destino en la primera salida: el mal tiempo les jugó una mala pasada. Pero no se amilanaron, y reincidieron hasta que por fin alcanzaron el objetivo, llegar a Paraná.

Al año siguiente repitieron la caminata, y ya no estuvieron solos. Se sumó a ellos Estela Pasutti, la primera mujer peregrina. De a poco, fueron sumándose más caminantes, hasta que la voz fue corriéndose de pueblo en pueblo, y así surgió la Peregrinación de los Pueblos, multitudinaria, colorida, sofisticada y devotamente católica.

Si bien durante los primeros años no se contaba con una fecha fija para su realización, fue finalmente una sugerencia del ex arzobispo de Paraná, el hoy cardenal Estanislao Karlic, la que posibilitó su ubicación en el calendario diocesano el viernes y sábado previos al tercer domingo de octubre. En 2000, la Iglesia designa por primera vez un “asesor diocesano” y ya la peregrinación deja de ser sólo una iniciativa del Movimiento de Schoenstatt. Aquel primer asesor fue el padre Jorge Godoy, ex integrante de Cáritas, hoy radicado en el Uruguay.

 

Fotos: Mauricio Garín

De la Redacción de Entre Ríos Ahora