El flagelo de la destrucción de medidores de gas para robar los caños de cobre para su posterior reventa genera preocupación en la zona norte de la ciudad de Paraná.
En los últimos días, vecinos de barrio Villa Almedral y Thompson han sido afectados por robos sucesivos en distintos frentes de domicilios, puntualmente en las cajas que tienen medidores de gas. Más precisamente cortan un caño flexible de conexión que une el caño de suministro y el regulador de medidor.
La peculiaridad es que ese caño es de bronce, por lo cual lo roban para la venta como metal.
La gente se da cuenta cuando no tiene suministro; cuando se levanta y se entera de la mala nueva del hecho vandálico y la sustracción de parte de su instalación de gas natural.
Según relatan los vecinos, la mayoría opta por no denunciar ante la distribuidora Redengas. Al respecto, aseguran que la prestataria tiene un protocolo que, cuando interviene ante un robo o destrucción del medidor, puede dejar hasta un mes sin gas a los afectados, porque corta y pretende cambiar el medidor, y esa tarea tiene un costo elevado. Y además, la reconexión tarda, alertan vecinos.
Por lo tanto, aseveran, se opta por llamar a un matriculado que repone el repuesto del caño robado y vuelve a presurizar las cañerías por el módico precio que va de entre $100.000 y $120.000, “que a la larga sale más barato que estar un mes sin gas”, arguyen.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

