Aixa Sabrina Irina Hernández se graduó como profesora universitaria en Geografía en la sede Concepción del Uruguay de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader).

Es, como ella misma lo contó, la primera graduada trans en la universidad provincial.

Así:

«Soy Aixa Sabrina Irina Hernández, la primera mujer trans/travesti graduada en la Universidad Autónoma de Entre Ríos, en la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, Sede Concepción del Uruguay, como Profesora Universitaria en Geografía. Dedico todo este logro a mí misma, a mi madre y a mis hermanas travestis y trans que hoy sufren en manos de discursos de odio políticos/ ideológicos que se  descentralizan para invisibilizarnos, excluirnos, expulsarnos, matarnos y desaparecernos. ¡Hoy la historia cambia y la victoria también es nuestra!  Fuerzaaaa a nuestra  universidad publica ,la universidad del pueblo».

Apunta: «Mi militancia es desde el aula. Desde ahí promuevo el respeto porque todo lo que está pasando es muy grave. Las juventudes están mal, están replicando discursos de odio».  Y suma: «El mensaje también es decir que se puede, que no permitamos que nos roben los sueños. No solo hay que pensar en feminismo; también en transfeminismo. Si a las mujeres les crecieron alas, también a las travas nos crecieron alas. Detrás de todas las luchas, hay una trava acompañando. Es momento de levantarse, y acompañarnos a nosotras».

En un contexto de odio creciente, apuesta a la resistencia y la lucha.

«Qué importante es este título… Es mucho más que un papel. Representa, en primer lugar, mi propia lucha conmigo misma por romper maldiciones generacionales, familiares y sociales -señala-.  A lo largo de la vida nos dijeron de todo: ´Las travas no llegan a nada´, ´Las travas solo pueden pararse en una esquina´, ´Las travas están enfermas´, ´Ninguna trava termina bien´, ´Son el pecado más grande´, ´Las travas no tienen derechos´”.

Resume entonces: «Todo eso —y tanto más— encierra este título. Es la certeza de demostrarme a mí misma, a mi familia, a una sociedad con ceguera acomodaticia y voluntaria, y a mis hermanas travestis y trans, que sí se pudo. Que sí llegué. Que nos cuesta el quíntuple —aunque no debería ser así—, pero que llegué. La puerta se abrió, y es urgente y necesario avanzar y conquistar estos espacios. Porque aunque la sociedad diga lo contrario y los gobiernos de turno nos invisibilicen, hoy doy testimonio de que sí se puede. Nos quisieron robar los sueños, pero acá estoy, de pie, reclamando un poco de todo lo que históricamente se nos negó. Esta vez decimos ¡basta de miedo! A estas mariposas también nos crecieron alas».

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora