El Papa León XIV llega a Paysandú (Uruguay) este sábado y la imagen de la ciudad parece la de un día sin sobresaltos.
No hay un ajetreo propio de la llegada de un Jefe de Estado, por el contrario, reina la moderación: las calles visten decorados que anuncian la visita, pero no son ornamentos fastuosos.
No hay casas con banderas vaticanas, ni otros símbolos religiosos y son pocos los comercios que eligieron colgar cartelería alusiva.
La mayor muestra de que por allí estará el Sumo Pontífice se encuentra en -además del Parque Paris Londres- la Plaza Constitución, donde está la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo. Allí se prevé que León XIV visite la figura del beato Jacinto Verá, el primer obispo de Uruguay (1 de julio de 1878), una figura clave en el catolicismo uruguayo.
En la Basílica se encuentra una imagen del beato y se espera que el Papa se tome unos minutos a solas para rezar junto a ella.
La Peatonal, que es el centro del comercio local, fue decorada con unas palomas de la paz, unas banderas locales con el amarillo distintivo del Vaticano; y alguna que otra cartelería con el rostro del Sumo Pontífice. Algunos comercios decidieron ponerse a tono con la ornamentación y vistieron las vidrieras de blanco y amarillo, no son muchos; y otras se animaron a poner la imagen del mandamás de la Iglesia Católica.
A las 16,23 del viernes sonaron todas las campanas de Uruguay dándole la bienvenida a León XIV. A esa hora exacta aterrizó el avión en el aeropuerto de Carrasco, en Montevideo. Minutos después se realizó la Ceremonia oficial de bienvenida en la Plaza Independencia. Fue recibido por el presidente Yamandú Orsi, acompañado por una comitiva política entre la que se encontraba el canciller Mario Lubetkin, el intendente de Canelones, Francisco Legnani. A su vez, estuvieron altos representantes de la Iglesia, liderados por el cardenal Daniel Sturla.
«Nosotros nos somos católicos, pero habrá mucha gente que irá porque es un acontecimiento único», dice Enrique Sánchez, periodista del diario El Telégrafo, que abrió las puertas a Entre Ríos Ahora.
En la televisión, el Canal 12 de Montevideo destaca que los «uruguayos esperan la llegada del Papa en el Aeropuerto». Afuera, en las calles de Paysandú, no se percibe semejante expectativa, aunque todos son conscientes de que el acontecimiento que se vivirá es histórico, único e irrepetible. El uruguayo lo vive de otro modo. «Los uruguayos somos apasionados, pero no tanto como los argentinos», explica una comerciante que se dispone a colgar unas palomas blancas de papel. En el medio de esa sobria cartelería papal, destacan con rojo intenso las ofertas del mes. Hay una que llamaría la atención de cualquier argentino: «Compras sin IVA».
Otros ven la visita en términos costo-beneficios para la ciudad. «Gracias a la visita se arreglaron calles, se mejoraron paseos, como el de la costanera. También es mejor para el turismo, porque más gente vendrá a Paysandú. Quien vino ahora, volverá», dice María, una vecina que no practica la fe católica.
Los creyentes ven esta visita como una oportunidad para que más personas se acerquen a la Iglesia. Betina es otra vecina que el viernes se emocionó hasta las lágrimas. Y es que vio por televisión que entre quienes recibieron a León XIV estaba un familiar directo, el obispo Heriberto Bodeant. «Me emocioné muchísimo y hasta le saqué fotos a la televisión», dijo.
«Nunca pensé que iba a ver el Papa en mi ciudad. Más allá de que soy católica, creo que es importante no solo para los católicos sino para todos. Esto le hace muy bien al turismo en un momento en donde hay faltantes de trabajo», señaló.
En cuanto al mensaje que espera, dijo: «Creo que el mensaje de paz hace mucha falta. Un mensaje de comprensión entre los seres humanos. Está difícil la situación. Tenemos que prestar atención a lo que habló en Montevideo. En Uruguay habló del aborto, cosa que no estoy de acuerdo, y de la eutanasia, que no me parece bien. Dios nos dio la vida y Dios nos la tiene que quitar».
Testigo de tres visitas papales a Uruguay
María del Huerto es periodista del diario Crónica de la localidad de Mercedes, Uruguay, y cuenta con un logro que pocos pueden demostrar: estuvo presente en las tres visitas papales en la historia de Uruguay. Las dos de Juan Pablo II, en 1987 y 1988, y este sábado estará en la de León XIV.
Durante la primera llegada del Papa Juan Pablo II a Uruguay, cubrió toda la visita en Montevideo y presenció la misa multitudinaria junto a la cruz ubicada en Bulevar Artigas. Sobre aquel momento, recordó: «Estaba todo gris, había lloviznado toda la noche, estaba feo. Cuando Juan Pablo II subió al escenario se abrió un pequeño huequito en el cielo y comenzaron a salir los rayos solares y se acabó la lluvia. Fue una bendición».
Posteriormente, volvió a acompañar la segunda visita de Juan Pablo II al país, viajando incluso hasta la ciudad de Melo y conservando ambas credenciales de prensa como testimonio de dicha labor. Tras el fallecimiento de Juan Pablo II y la asunción del Papa Francisco, aprovechó el viaje a Roma de Monseñor Carlos María Collazzi, entonces obispo de Mercedes y presidente de la Conferencia Episcopal del Uruguay, para redactarle una carta personal al Santo Padre. En el escrito, solicitaba únicamente «la bendición para toda la gente de Uruguay» y «la bendición para la familia».
El obispo le entregó la carta en mano propia al Pontífice en el Vaticano. Al poco tiempo, María del Huerto recibió la respuesta oficial por parte de la Secretaría del Vaticano, donde el Papa agradecía el gesto, prometía mantenerla presente en sus oraciones e impartía la bendición apostólica. «Ahí empecé a llorar porque me imaginé lo que era. Y bueno, y después una emoción enorme, pues nunca pensé. Se la mandé simplemente para que tuviera algo y para transmitir un sentimiento, pero nunca pensé que respondería».
Al reflexionar sobre el impacto y valor de la presencia papal, concluyó: «Creo que le hace bien a la gente en estos momentos tan bravos que tenemos toda la humanidad, donde hay poca humanidad, donde hay poca llegada, creo que es el momento de que todos, en definitiva, nos pongamos un poco la mano en el corazón y pensemos por el otro».
Texto: Gonzalo Núñez
Fotos: Mauricio Garín
Enviados a Paysandú, Uruguay

