El cura José «Pepe» Di Paola estará en Paraná el próximo jueves 23 de agosto para brindar una disertación sobre adicciones, en una actividad que organizan en forma conjunta la Junta Arquidiocesana de Educación Católica y Familia Grande Hogar de Cristo, la ONG que se formó en 2008 en la villa 21-24, de Barrancas, en Buenos Aires.

Di Paola brindará una conferencia sobre «Abordaje territorial de las adicciones», en una disertación que ser desarrollará en la sede Paraná de la Universidad Católica Argentina (UCA), Buenos Aires 249, desde las 10, y con entrada libre y gratuita.

 

Di Paola es una de las espadas del papa Francisco entre los curas villeros del Gran Buenos Aires y que estuvo en el surgimiento de la Pastoral de las Villas. Fue uno de los 724 expositores que hablaron en las sesiones plenarias de la Cámara de Diputados, previo a la media sanción de la ley de aborto legal, que el jueves 9 de agosto el Senado rechazó por mayoría. La disertación de Di Paola sorprendió por el tono de su diatriba y por los argumentos que utilizó para hacer pública su postura antiaborto.

«No es inocente que este año se instale el aborto desde la política para acercarse a aquel que promueve en todo el mundo el aborto que es el FMI”, dijo el 31 de mayor el cura cuando expuso en Diputados. Y, dirigiéndose a los diputados, a quienes les pidió “no caer en la hipocresía” de “manifestándose contra el FMI y, al mismo tiempo, “inclinándose a aprobar una de sus mayores exigencias, el aborto, controlar quién nace y quien no en los países que deben acatar sus normativas”.

“Aborto es FMI y FMI es aborto. En los escritos de su fundación encontramos los mismos argumentos que hoy encontramos en la Argentina. Aborto es sinónimo de FMI le guste o no al mundo conservador, que no ve con malos ojos que los pobres tengan menos cantidad de hijos o que no los tengan, y también al mundo pseudo progresista, que levanta banderas de presunta libertad sabiendo que este genocidio es inspirado y promovido por el FMI”, añadió.

Di Paola fue, durante  14 años, párroco de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la villa 21–24 y Zavaleta, Barracas, de donde tuvo que irse tras recibir amenazas de muerte por su trabajo en la prevención del consumo de drogas. Tras dos años en Campo Gallo, Santiago del Estero,  volvió para instalarse en uno de los asentamientos más pobres del conurbano bonaerense. Desde hace casi 1 año, vive en villa La Cárcova -localidad de José León Suarez, Partido de San Martín- donde, hasta entonces, no lo había hecho ningún cura.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora