«No lo descarto”, decía un año atrás Diego Dlugovitzky cuando se le preguntaba si se imaginaba dando el salto de la dirigencia social al mundo de la política.

Entonces, presidía todavía  la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) de Paraná, y estaba a nivel nacional en el Consejo Federal de DAIA, cargo a los que fue renunciando al tiempo que se acercaba al mundo de la política.

No fue sino hasta este viernes 1° de febrero que Diego Dluvovitzky anunció lo que se veía venir: su precandidatura a intendente de Paraná por el sector de Propuesta Republicana (PRO) que encabeza la viceintendenta de Paraná Josefina Etienot.

Eligió las redes sociales, un terreno que Dlugovitky maneja a la perfección desde sus tiempos de dirigentes comunitario.

Dice que cuenta con el aval de Etienot y de la diputada provincial Ayelén Acosta, y la venia de la estructura del PRO para lanzar su nombre al ruedo.

De momento, no tiene resuelta quién lo acompañará en la fórmula para la viceintendencia. «Esto no es una cuestión de nombre. En todo caso, la fórmula se decidirá entre quienes me acompañan», dice.

-Y finalmente llegó el día.

-Sí, y el día fue hoy. Veníamos trabajando, recorriendo la ciudad desde hace tres o cuatro meses, desde que se dio esta posibilidad. En esas recorridas, la repercusión que encontramos en la gente ha sido muy buena. Estamos sumando cada vez más gente. Lo nuestro no responde a la política tradicional, no son las grandes estructuras pagas de los partidos lo que tenemos atrás. Nosotros apostamos a los valores como la honestidad, la transparencia. Y tenemos para mostrar la gestión que hemos hecho en los lugares que nos ha tocado estar. Hay mucha gente que quiere que los valores estén arriba de la mesa, y que gente nueva pueda refrescar la política. En mi caso, no vengo de la política tradicional. Y estoy convencido de que hay que hacer cambio real en Paraná, una ciudad atrasada, que no ha crecido en los últimos 20 a 25 años. Paraná es una ciudad devastada: calles rotas, sin una gestión clara, sin un plan, sin un programa que nos permita saber hacia dónde vamos. Se necesita un cambio. Y hay una nueva camada de dirigentes, que tenemos que hacernos cargo de la gestión.