Los fiscales Mauro Quirolo y Juan Manuel Pereyra unificaron con los querellantes Florencio Montiel y Juan Cosso un pedido único de condena para el cura Marcelino Ricardo Moya, acusado por los delitos de abuso sexual y corrupción de menores, y solicitaron una pena de 22 años de cárcel para el sacerdote, y que si el pedido de condena es aceptado, hasta tanto el fallo quede firme se le aplique prisión preventiva y se lo envíe a una unidad penal de la provincia.
El pedido de condena se acerca a las penas que aplicó la Justicia en otros dos casos de sacerdotes condenados: Juan Diego Escobar Gaviria y Justo José Ilarraz, sentenciados cada uno a 25 años de prisión.
La petición fue planteada durante los alegatos de clausura del juicio al cura Moya esta tarde ante el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Concepción del Uruguay. El planteo fue escuchado por los magistrados que integran ese tribunal, María Evangelina Bruzzo, Melisa Ríos y Fabián López Mora, quienes también atendieron la solicitud de los abogados defensores del sacerdote, Néstor Paulette y Dario Germanier, que pidieron su absolución. “¿El relato de una o dos personas es suficiente a los fines de fundar o dar las bases para una condena por un hecho que mi defendido dice que no existió, y que por lo tanto no lo cometió? Eso es lo que vamos a ver. Esto no es el caso Grassi”, había dicho antes de la audiencia el abogado Germanier.
Ahora, luego de escuchar a ambas partes, el tribunal tendrá cinco días para resolver el caso y anunciar el adelanto de sentencia.
Extrañamente, el defensor de Moya, entonces José Ostolaza, cumplido el plazo de ley,decidió no apelar ante la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia (STJ),ante el convencimiento de que en la etapa de juicio oral, en Concepción del Uruguay, sobrevendrá la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que tiene pendiente expedirse sobre la prescripción en la causa de los abusos del cura Justo José Ilarraz.
Ostolaza ya no está en la defensa, y el cura se enfrenta ahora a un durísimo pedido de condena en su contra.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

