El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST-Nueva Izquierda) sumó a otra chica trans en sus listas para las primarias abiertas, simultánea y obligatorias (PASO) del próximo domingo 14.
Se trata de Silvina Maureen Buyutti, la primera precandidata a concejala trans en la historia de Nogoyá. Se presenta en la lista 187 del MST Nueva Izquierda.
La Izquierda ya presentó a Keili González, una chica trans oriunda de Nogoyá, activa militante defensora del colectivo de travestis, gays, lesbianas e intersexuales, como segunda precandidata a diputada provincial. La lista la encabeza Nadia Burgos.
Ahora, se suma Silvina Buyatti. Se trata de una profesora de Educación Especial que lleva en la actividad hace 16 años. Actualmente, se en la Escuela Nº 102 17 de Agosto, de Aranguren. Precisamente en esa escuela de Aranguren, a 100 kilómetros de Paraná, en 2013, se convirtió en la primera maestra trans del sistema educativo entrerriano en titularizar su cargo. El 1° de julio de ese año asumió el cargo de maestra integradora.
Sin embargo, Buyutti ya lleva años en la profesión de docente. En 2005, empezó a trabajar en el sur de la provincia, en la localidad de Villa Paranacito. Ese cargo lo consiguió titularizar por concurso en 2010, aunque en ese entonces con su identidad anterior. En su DNI no decía Silvina Maureen Buyutti, y en el andamiaje de la burocracia del Consejo General de Educación (CGE) era un maestro y no una maestra.
Aprincipios de junio de 2013, consiguió que en sus recibos de sueldo, en su credencial de puntaje y en su legajo personal, figure su nueva identidad. Pero para eso, recorrió un camino largo en su ciudad, Nogoyá.
Empezó a trabajar de chica: a los 8 años de edad cargaba cajones de verdura y limpiaba el local de una verdulería. Cuando en la verdulería ya no hubo trabajo, debió buscar otra ocupación. Así, halló trabajo en un taller mecánico, luego puso los brazos y la espalda en una explotación apícola, cuidó niños ajenos y fue panadera.
En la casa eran siete hermanos, y nunca sintió la soltura de la vida cómoda. Así que cuando un trabajo se terminaba, procuraba encontrar otro.
A los 18 años, se anotó para cursar la escuela secundaria de noche, y cuatro años después, obtuvo el título. Al año siguiente, empezó la carrera docente, y a los 25 años de edad, ya tenía la carrera aprobada. Pero pasaron tres años hasta que consiguió un cargo que le permitió vivir como docente. Mientras tanto, fue panadera en la panadería de unos primos.
En 2005, accedió al primer cargo docente que le permite un ingreso razonable, y dejó atrás los empleos precarios. Llegó como maestra integradora y para trabajar en dos escuelas, pero en forma alternada: una semana en un establecimiento educativo, y otra semana en otro. Era una semana casi sin señal para celular, sin televisión, sin internet y sin agua potable.
Eran 360 kilómetros de ida y 360 de vuelta. Iba a Victoria y de Victoria a Villa Paranacito, donde pasaba la noche en un departamento prestado y al día siguiente, a las 7, partía la lancha rumbo a una escuela. Estaba una semana con los alumnos de la Escuela Juan Bautista Alberdi de Arroyo Negro y otra semana, con los chicos de la Escuela Fray Mocho de Santos Grande, en la zona de las islas entrerrianas.
En 2012, la primera docente trans que titularizó por concurso, fue al Registro Civil de la ciudad de Nogoyá, y ejerció el derecho que le concede la Ley de Género, y pidió que se modificaran sus datos registrales: nombre y sexo.
Ahora, quiere conviertirse en concejala en su ciudad.
«Una de nuestras propuestas es impulsar mediante ordenanza municipal la creación del Área de las Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans, así como también la Subsecretaría de Derechos Humanos, con presupuesto real.
Exigimos igualdad salarial; queremos crear mediante ordenanza las licencias por paternidad; que se declare la emergencia municipal por violencia de género. Lucharemos por el aborto legal, seguro y gratuito; por el acompañamiento a la interrupción legal del embarazo (ILE), para que sin barreras se implemente el protocolo de aborto no punible, ley sancionada a nivel nacional desde 1921. Acompañaremos el reclamo por la real implementación de la educación sexual integral», dice Buyutti.
Y agrega: «Queremos que se impulse la creación de la ordenanza de cupo laboral travesti y trans; la construcción de casas refugios con un equipo interdisciplinario, destinado para las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ víctimas de violencia». Y que «en los jardines de primera infancia municipales existan mayores espacios educativos, con docentes que no estén precarizadas laboralmente y que cobren por encima de la canasta familiar».
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

