Se llama Ignacio Dalzotto, es maestro y estudiante.

Es maestro en la Escuela Primaria N° 51 Tomás Alba Édison, de San Jaime de la Frontera

Da clases en su ciudad, San Jaime de la Frontera, pero estudia Profesorado de Tecnología en Federal, a partir de la tarde.

Son las 22,45 del jueves y a esta hora inapropiada está en la ruta, en la rotonda de Los Conquistadores, en plan de volver a su casa.

De su casa, en San Jaime, a Federal, donde estudia, hay 83 kilómetros.

Hace todos los días 83 kilómetros solamente para estudiar, para perfeccionarse, para acceder a un profesorado.

No hay otra forma de viajar que no sea a dedo para volver a Federal desde San Jaime. Esperar un colectivo que lo deje de vuelta en su ciudad implicaría esperar hasta la madrugada.

Ignacio Dalzotto no tiene ánimo ni fuerzas ni empeño para esperar a la madrugada. Entonces se vuelca a la ruta.

Su historia, escribió el dirigente docente César Pibernus, que lo retrató en la ruta, es una más entre miles de docentes que hacen dedo para trabajar, estudiar o concursar.

«No hay lugar para sobreactuados renunciamientos personalistas cuando persiste esta realidad entre los trabajadores de la educación entrerrianos, producto de décadas de abandono y de un ajuste que la profundiza. hemos visto demasiados teros con esa maña», planteó.

Es el último docente del día que hace dedo en la rotonda de Los Conquistadores: dentro de cinco horas y pico o seis llegan a ese mismo lugar los primeros maestros del viernes para trasladarse de la misma forma a sus escuelas.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.