La restricción de gastos, las medidas de ajuste y el achique en el funcionamiento que alcanza a las instituciones que se nuclean en el Foro Entrerriano de Discapacidad no cesan.
La Cooperadora San Francisco debió aplicar una severa reducción de personal, el Hogar Don Uva está en un proceso de reconversión y achique, y en el caso de la Asociación de Padres y Amigos de Niños y Adolescentes Aminorados (Apana), los problemas ahora están centrados en la continuidad del taller de pandería.
Las complicaciones derivan del severo atraso en los pagos de prestaciones para personas con discapacidad que son asistidas por esas instituciones y que al no contar con cobertura social están a cargos de la Agencia Nacional de Discapacidad y del Programa Incluir Salud. Pero Apana tiene deudas de 2017, 2018 y desde abril de 2019 en adelante, y en el medio ocurrió una severa devaluación. A eso se suma el retraso en el pago de prestaciones por parte de obras sociales nacionales, como Osecac o PAMI.
«Estamos en un plan de emergencia económica», admite Cristina Ripari, directora de Apana. «Estamos ajustando en todos los gastos posibles, vamos regularizando los pagos y controlando todo lo que son gastos corrientes. Esto lo venimos aplicando desde el año pasado, que es cuando se distancian los pagos de Incluir Salud. Apana aplicó un plan de emergencia económica a nivel estructural. Hemos hecho un ajuste de gastos, hemos buscado recursos. En este momento estamos en una situación difícil con la panadería. Es uno de los talleres más fuertes, pero a la vez nos pone en la disyuntiva respecto a cómo continuar. Estamos haciendo números, y tratando de reactivar la producción», dijo en declaraciones al programa Puro Cuento de Radio Costa Paraná 88.1.
«Los índices de inflación son muy altos en relación a las ventas que tenemos en panadería. A eso se suma la actualización por paritaria de los salarios del personal, y digamos que no se vende tanto, o no hay tanta producción como para sostener toda la estructura de la panadería. Nos está siendo difícil sostenerla», apuntó.
Apana, cuya sede está en calle 25 de Junio 527, fue fundada el 22 de setiembre de 1967.
La panadería, uno de los talleres más fuertes de la institución, debió reducir personal. «Si no nos empezamos a achicar un poquito, a hacer recortes, no podemos sostener la institución con los ingresos que tenemos», explica Ripari. «Lamentablemente es así. No nos deja otra alternativa. Hemos tratado de vender más, ofrecer más a la comunidad, pero evidentemente todos estamos pasando por la misma situación. Esto ha llegado a los bolsillos de todos», agrega.
Respecto de la atención a las personas que asisten a Apana, sostuvo que «tenemos un equipo muy completo de profesionales. Estamos tratando de garantizar el servicio a los jóvenes. Vamos regularizando y vamos adecuando lo que recibimos. Vamos tratando de hacer rendir lo que recibimos. Lo que sucedió es que en su momento fueron tantos los meses que pasamos sin cobrar, sin los ingresos, de estas obras sociales y del programa Incluir Salud, que se generó un deficit financiero que hoy dificulta levantarse y reponerse».
«Pero el servicio no se ha dejado de prestar. La panadería sigue funcionando, pero con algunas cosas que nos podemos achicar, lo vamos haciendo, para ver qué pasa más adelante. A ver si esto se puede revertir», analiza.
En estos momentos, Apana atiende a más de 70 personas, en el centro de día y los talleres de formación laboral.
Foto: Diario Uno.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

