A finales de septiembre último había sido un pequeño bache, esos accidentes geográficos en el pavimento que son tan corrientes en la ciudad.

El bache estuvo ahí, y empezó a despedir líquidos. Agua. Agua servida. Líquidos cloacales.

La picaresca local se hizo presente de inmediato. En el vallado que colocó el gobierno de la ciudad sobre el frente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones, sobre calle Andrés Pazos, casi Corrientes, se colgaron carteles con picante mordacidad.

«Lago Tira Caca. Prohibido Nadar», decía uno de esos carteles.

A principios de octubre, una cuadrilla municipal empezó a trabajar. Lo que parecía un pequeño bache se convirtió en un gran pozo abierto sobre la calle: se había roto un ducto de líquidos cloacales.

Oficialmente, se indicó que la Dirección de Obras Sanitarias informó que el conducto cloacal de calle Andrés Pazos, entre San Juan y Corrientes, ha sufrido dos reparaciones seguidas en muy poco tiempo, donde además, la profundidad y las características del suelo dificultan realizar las tareas pertinentes.

Otro agravante que se sumó en esta ocasión es un desmoronamiento que rompió la red distribuidora de agua. Estas instalaciones se encuentran a una profundidad mayor de cuatro metros.
Durante la jornada del jueves se procedió a reparar la red de agua, mientras que este viernes se trabaja para concluir el arreglo definitivo del colector cloacal.

Se completó la reparación.

Pero al parecer el pavimento quedó inestable, se hundió tras las últimas lluvias, y hoy una camioeta cayó en su interior.

 

 

 

De la Redacción de Entre Ríos Ahora.