Por Víctor Hutt (*)

Hace un tiempo que las escuelas de la provincia de Entre Ríos recibieron una dotación de matafuegos, luego de muchos años de no contar con ellos y como producto de la paritaria de condiciones laborales en la que la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer) batalló durante mucho tiempo.

Los matafuegos están, pero sus cargas se vencen una vez por año y no hay partidas presupuestarias para renovar sus cargas, las escuelas tratan de hacerlo con los alicaídos fondos de las cooperadoras y aquí se manifiesta una gran desigualdad social, una gran injusticia social.

Sabido es que las cooperadoras se mantienen con fondos que son aportados por los estudiantes, algo que no debería suceder, porque la educación pública es gratuita, pero que en los hechos las escuelas no tienen otra posibilidad por la necesidad de contar con algunos recursos, mínimos, para poner parches que permitan el funcionamiento de las mismas.

Las escuelas que se encuentran ubicadas en comunidades empobrecidas no logran juntar recursos y por este motivo no se cuenta con los fondos necesarios para recargar matafuegos, están colgados en las paredes, pero con cargas vencidas, de esta forma las escuelas reproducen las desigualdades sociales, en las comunidades con recursos los chicos estudian con la protección de matafuegos y en las comunidades más pobres, de producirse un incendio, los chicos se encuentran desprotegidos.

El Gobierno provincial nos toma el pelo, realizó hace un tiempo grandes actos políticos para la entrega de matafuegos, pero no asignó los recursos para sus recargas anuales, les transfiere la responsabilidad a las cooperadoras de encargarse de las recargas, a sabiendas de que muchas escuelas, principalmente la de los niños y jóvenes de comunidades más pobres, no podrán tener los recursos para cargarlos.

No podemos aceptar esta diferencia bochornosa de derechos, no podemos aceptar el sostenimiento de políticas que generen que existan niños protegidos y niños desprotegidos ante los posibles incendios de nuestras escuelas, el Gobierno provincial debe asignar en forma inmediata el presupuesto necesario para garantizar la recarga de los matafuegos y desvincular a las cooperadoras de esta responsabilidad.

La situación de los matafuegos es solo una muestra de lo que produce la falta de presupuesto para garantizar las condiciones en las escuelas, que genera desigualdades en función de lo que puedan recaudar las cooperadoras, que siempre dependerá de las condiciones económicas de los chicos, traduciéndose finalmente en escuelas que reproducen las desigualdades sociales y no garantizan la igualdad de oportunidades.

Desde el Consejo General de Educación se otorga un fondo denominado de “reparaciones menores”, pero el mismo es marcadamente insuficiente para todas las necesidades edilicias que tienen las escuelas, y solo está disponible para los primeros que presentan gastos, pequeños, y que no alcanzan para cubrir la mayoría de las necesidades de las escuelas.

(*) Víctor Hutt es trabajador de la educación e integrante de la seccional Uruguay de Agmer.