El aislamiento social vacía las calles, y los comercios, y los sitios que habitualmente -en tiempos corrientes- están poblados. La siesta es ese momento del día cuando todo se deteiene: las calles, las veredas, las personas. Los que andan a la siesta son los menos. La ciudad vive en alguna otra parte. Pero no acá.
De la Redacción de Entre Ríos Ahora.

