La Parroquia San Miguel, ubicada en Buenos Aires y Carlos Gardel, aplicará una apertura de la cuarentena, y aún cuando los oficios religiosos con fieles estén vedados mientras dure el aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus, atenderá fieles desde las ventanas que dan a calle Gardel.
«La actual emergencia sanitaria, la responsabilidad por el cuidado de cada persona, especialmente por aquellos que se encuentran en situación de mayor riesgo, no da lugar a decisiones apresuradas, como tampoco a medidas que se aparten de la normativa establecidas por las autoridades nacionales, provinciales y municipales. Por eso, la Parroquia San Miguel Arcángel de Paraná ofrece a las personas que estén de paso realizando algunas de las actividades permitidas» un sistema de confesiones en la que los fieles guardaran el distanciamiento social necesario para evitar el contagio de coronavirus.
Así, de lunes a viernes, de 10 a 12, sobre calle Carlos Gardel, «estarán en las ventanas de la parroquia los sacerdotes para asistir el sacramento de la reconciliación. Se deberá mantener las distancias mínimas de seguridad recomendadas por las autoridades competentes, es decir, al menos metro y medio», anunciaron desde el templo. Y para evitar «la aglomeración, la fila se hará en la vereda de la calle, manteniendo la distancia de seguridad». La idea es que no haya «contacto físico con otras personas».
Gustavo Horisberger, párroco de San Miguel, explicó «es algo que continuamente nos solicitan los fieles. La intención es hacerlo desde las ventanas que dan a calle Gardel. Tendríamos una buena distancia y no hay contacto. Nosotros usaríamos barbijo y máscaras. En esta tarea no estarán los sacerdotes mayores». Será el primer templo que implementa una modalidad de ese tipo para atender a los fieles.
En realidad, a comienzos de abril último el arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, distribuyó una carta pastoral en las parroquias en la ue recordó que los curas tienen permitida la salida en la cuarentena y que, en momento en que los fieles salgan de su casa para un trámite urgente o compra de alimentos, pueden pasar por el templo y comulgar, confesarse o hablar con los religiosos. Eso es lo que hacen ahora en San Miguel.
Los lineamientos que dio a conocer Puiggari incluyen, además, la posibilidad de que haya bautismos colectivos y que en esas ceremonias el cura pueda actuar con guantes de latex para evitar el contagio de coronavirus.
El documento que firmó el arzobispo de Paraná, titulado “El consuelo de los sacramentos”, recordó la recomendación hecha para que, “en la medida de lo posible, las puertas de los templos permanecieran abiertas y que Uds se mostraran disponibles para el acompañamiento espiritual de nuestros fieles y la asistencia de los más necesitados. Cada párroco tendrá que discernir la posibilidad de poder hacerlo. En este tiempo se evitará tanto el extremo de abusar del permiso dado por la autoridad (no salgamos por motivos banales) como el extremo opuesto de dejar sin atención a los fieles. Por ello doy algunas precisiones más en relación a algunos sacramentos”.
Desde el 20 de marzo último, cuando se dispuso la cuarentena, las iglesia ofician misa sin fieles, y la medida se tradujo en un efecto colateral, la merma de ingresos para el sostenimiento.
Foto: Arzobispado de Paraná
De la Redacción de Entre Ríos Ahora




