Casi nadie asome su mirada por esos barrotes de hierro. Ese balcón corona uno de los edificios de estilo más delicado que todavía sobreviven a la fiebre de las torres en Paraná. Ahora, en ese lugar funciona una oficina pública, de modo que el balcón no está puesto para mirar la lomada de calle Colón, ni otear hacia allá abajo, por corrientes, rumbo al río. Desde abajo se en las molduras, no mucho más. Qué se verá desde esa altura.
De la Redacción e Entre Ríos Ahora.

