Santa Ana, una ciudada de menos de 3.000 habitantes, ubicada al noreste de la Provincia de Entre Ríos, sobre las costas del Río Uruguay, a 25 kilómetros de la Ruta Nacional 14, y a 24 kilómetros de Chajari, es, además de una joya turística, centro de atención por la pandemia de coronavirus: la ciudad tiene circulación en conglomerado, igual que Paraná, Ibicuy, Colón, San José y Liebig, y eso ha derivado en la toma de medidas drásticas.
La principal, el cierre de fronteras, con un control estricto de quién entra y quién sale de la localidad. El intendente vecinalista Rogelio Zanandrea dijo que al registrarse el primer caso de coronavirus «hemos tenido que comenzar a cerrar cada vez más y suspender todas las actividades para que la gente y el virus no circulen. Tampoco se atenderá en la parte administrativa del municipio, porque la idea es que todos los funcionarios nos ocupemos no sólo de los pacientes que dieron positivo, que deberán cumplir con el aislamiento obligatorio de 14 días como mínimo, sino también de los contactos que también tienen que estar aislados, así que de eso nos estamos ocupando».
En declaraciones al sitio Villa del Rosario Net, Zanandrea habló de los controles en los accesos y sostuvo la necesidad de «ser más impermeables porque, «si bien se hacían controles, esta situación amerita que tengamos que hacerlos más estrictos, por eso todos los que entren y salgan de Santa Ana deberán tener autorización del municipio».
Al respecto, sostuvo que «hoy para nosotros lo más importante es tener control de quién entra y quién sale de la localidad, así que solamente la gente que tenga domicilio o su vivienda en Santa Ana podrá ingresar a la localidad».

El disparador
Sobre los trascendidos acerca de que los contagios estarían relacionados a la realización de reuniones sociales no habilitadas, Zanandrea señaló que «hubo tres reuniones familiares que fueron transformadas en sociales, que fueron las disparadoras de la propagación del virus. El primer paciente positivo participó de una de estas reuniones entre el 6 y 7 de junio y luego hubo dos más, los famosos asados entre amigos, donde se incumplieron los protocolos vigentes». Y añadió que «esto ya pasó, así que hoy podemos hacer un seguimiento de todos estos casos para tratar de cortar con la propagación del virus y evitar nuevos casos».
Por otro lado, Zanandrea aseguró que «por supuesto que estamos preocupados, porque nadie esperaba que pase esto, pero nuestra responsabilidad pasa por hacerle frente y tomar las medidas que sean las más oportunas. Acá no hay que echarle la culpa a nadie, ya que nadie se contagia porque quiere».
Además, remarcó que «cada uno debe hacerse responsable. En nuestro caso hacernos cargo si es que hemos habilitado alguna actividad que no se debía, pero nosotros en su momento pensamos que sí lo debíamos hacer porque no había circulación del virus y hacía falta después de tantos días de cuarentena. Además, está la responsabilidad individual de cada uno que es la que siempre pedimos, ya que se hicieron reuniones que no se debían hacer con la mala suerte de que había una persona infectada, sino tal vez hubiesen pasado inadvertidas».
De la Redacción de Entre Ríos Ahora

