El 10 de julio, Isolina Virgilio de Acosta cumplió 100 años.

En cuarentena, su hijo, su nuera, su única nieta y su esposo, y sus dos bisnietos, fueron la única compañía que tuvo en el festejo.

Aún en medio del aislamiento, Isolina celebró su centenario.

Esa vez, las fotos de ese festejo de cumpleaños la muestran con una venda en su cabeza, fruto de una caída.

Aunque suele manejarse con un andador –antes, un bastón-, en ocasiones se olvida, lo deja a un lado y dedica tiempo a sus plantas,

En eso estaba, arreglando sus plantas, cuando en un descuido se cayó y sufrió unos rasguños y cortes.

Dionisia con hijo, nieta y bisnietos.

La llevaron al hospital. En el hospital le realizaron las curaciones de rigor, y volvió con los suyos.

El miércoles 19 empezó a ponerse mal. Tenía dificultades para respirar.

La llevaron al Hospital San Martín con un cuadro de neumonía. Pero a las pocas horas le hicieron un hisopado.

El resultado resultó inapelable: coronavirus.

Se mantuvo internada con un cuadro estable. “Nunca empeoró. Nunca se agravó su cuadro”, cuenta su nieta, Claudia Acosta.

Pero allí estuvo aislada de toda su familia.

Hasta hoy, que le dieron el alta, y la alegría fue enorme entre los suyos.

«Entró grave, se matuvo estable, hasta que después empezó a mejorar», cuenta su nieta .

Ahora, después del susto, tras el alta, se sienten todos emocionados. «Yo decía -dice la nieta-: si al segundo o tercer día se mantiene estable, la abuela sale de seta. Sabemos que es muy fuerte. Y así fue: salió».

De la Redacción de Entre Ríos Ahora