El cura Leandro Tovar, santafesino de nacimiento, pero ordenado en Entre Ríos y con una extensa labor en Villaguay y San Benito, ahora residente en el Sur del país, dio positivo de coronavirus.

Tovar se mudó a San Antonio Oeste, Río Negro, y allí está en la parroquia San Antonio de Padua, que hoy dio a conocer sobre su estado de salud:

«Queridos hermanos y hermanas, queremos comunicarles que el Padre Leo dio positivo de Covid, se encuentra muy bien, y agradecido por sus Oraciones. Sin complicaciones. Que Dios siga guiando a nuestra comunidad, y que Bendiga al equipo de Salud y a todos los que nos cuidan con tanto cariño».

Tovar dejó la Iglesia de Paraná luego de una pelea pública con el arzobispo Juan Alberto Puiggari, al que trató de «mentiroso».

En julio de 2015, el mundo eclesiástico paranaense se vio conmocionado con las declaraciones del entonces párroco de San Benito, Leonardo Tovar, que trató de “mentiroso” a Puiggari. “Quiero que la gente sepa que hay cosas que no se dicen. Sé que esto causará dolor y división en el clero. Pero hay que decirlo: Puiggari está mintiendo. En mi caso, por intentar ir con la verdad, he sido implícitamente perseguido y excluido, y mi comunidad se ha visto resentida”, dijo entonces.

“Hice todo lo que correspondía, y no me escucharon. Pedí que me digan cómo llegar al Papa, y todavía estoy esperando”, contó. “Lo más aconsejable sería que yo me retire. Si yo procedí mal, que el Papa me juzgue. Mi permanencia acá en San Benito va a depender de Puiggari. Pero mi proceder ante el obispo, lo juzgará el Papa. Estoy dispuesto a irme. No del ministerio, no pienso dejar el sacerdocio, pero sí dejar la parroquia. La entrego. Y me voy a vivir con mi viejo, a Santa Fe”.

Tovar se fue de Paraná. En dos oportunidades intentó volver, pero Puiggari le negó el regreso.

Volvió en 2019 a Paraná pero sólo para cumplir un trámite: declaró contra el secretario de Puiggari, el cura Mario Gervasoni, finalmente condenado por falso testimonio.

En 2015, Tovar se marchó, primero a Buenos Aires, después a Río Negro, y explicó por qué se fue: porque no podía obedecer a un superior, Puiggari, a quien consideraba -todavía lo piensa- un encubridor de los abusos del cura Justo José Ilarraz, condenado en 2018 a 25 años de cárcel.

De la Redacción de Entre Ríos Ahora